Translate

lunes, 13 de septiembre de 2010

Nueve años, dos guerras, cientos de miles de muertos y nada aprendido

Robert Fisk

Traducción: El Negro Gómez

¿Acaso el 11 de septiembre nos vuelve locos a todos? Nuestra conmemoración de los inocentes que murieron hace nueve años ha sido un holocausto de fuego y sangre…

¿Acaso el 11 de septiembre nos volvió locos a todos?

¡Qué ajustado (en una extraña, alocada manera) que la apoteosis de esa tormenta de fuego iniciada hace nueve años tenga que ser la de un predicador desquiciado amenazando con otra tormenta de fuego; o la de una quema estilo nazi del Corán; o la de la edificación de una supuesta mezquita a dos cuadras de “zona cero”!

Como si el 11-S hubiera sido una arremetida sobre cristianos adoradores de Jesús, en vez de sobre el occidente ateo.

¿Pero por qué deberíamos estar sorprendidos? Nada más miren a esos otros desquiciados que eclosionaron con las secuelas de esos crímenes de lesa humanidad: el medio-enloquecido Admadineyad, el insoportable Gadafi post-Guerra Fría, Blair con su alocado ojo derecho y George W Bush con sus prisiones y torturas “en negro” y su lunática “guerra al terror”, y ese espantoso hombre que vivió (o vive todavía) en una cueva afgana, y los cientos de “al-qaedas” que él creó, y el Mulá tuerto, sin mencionar los canas lunáticos, las agencias de inteligencia y los matones de la CIA que nos han fallado –completamente- el 11 de septiembre porque estaban demasiado inactivos o demasiado estúpidos como para identificar a 19 hombres que iban a atacar a los EE.UU.

Recuerden una cosa: incluso si el Reverendo Terry Jones mantiene su decisión de retroceder, algún otro de nuestros chiflados va a estar listo para tomar su lugar.

Ciertamente, en este sombrío noveno aniversario (y que el cielo nos libre el año que viene del décimo), el 11-S parece haber producido no paz, o justicia o democracia, o derechos humanos… sino monstruos. Estos monstruos han merodeado por Iraq (tanto la especie occidental como la variedad local) y han masacrado 100.000 almas, o 500.000, o un millón, y… ¿a quién le importa? Han matado decenas de miles en Afganistán, ¿y a quién le importa?

Y a medida que la enfermedad se extendía a lo largo de Oriente Medio y luego a lo largo del globo, ellos (los pilotos de la fuerza aérea y los insurgentes, los marines y los suicidas con bombas, los al-Qaedas del Magreb y los de Jalij’, los del califato de Iraq y los de las fuerzas especiales, los muchachos del apoyo aéreo táctico y los degolladores) han arrancado las cabezas de mujeres y niños, de viejos y enfermos, de jóvenes y sanos, desde el Índico al Mediterráneo, desde Bali al subte de Londres. ¡Vaya un memorial para los 2.966 inocentes que perecieron hace nueve años! Hecha en nombre de ellos, aparentemente, ha sido nuestra ofrenda de holocausto de fuego y sangre, sacralizada ahora por el demente pastor de Gainsville.






Ésta es la pérdida, por supuesto. ¿Pero quién ha sacado la ganancia?

Bueno, los vendedores de armas, naturalmente. Y también Boeing y Lockheed Martin y todos los muchachos fabricantes de misiles y “drones” (aviones no tripulados) y las plantas de fabricación de repuestos de F-16 y los despiadados mercenarios que acechan las tierras musulmanas en nuestro nombre ahora que hemos creado 100.000 enemigos más por cada uno de los 19 asesinos del 11-S.

Los torturadores la pasaron bien, puliendo su sadismo en las prisiones ilegales de EE.UU (sería apropiado que el centro de tortura de EE.UU en Polonia se revelase en este noveno aniversario), y también lo hicieron los hombres (y las mujeres, me temo) que perfeccionaron los grillos y las técnicas de “submarino” con las que ahora peleamos nuestras guerras. Y (no nos olvidemos), cada religioso delirante en el mundo, sea de la variedad Bin Laden, los groupies barbudos del Talibán, los verdugos suicidas, los predicadores “mano de garfio”, o nuestro propio pastor de Gainsville.

¿Y Dios? ¿Dónde encaja? Un archivo de citas sugiere que casi todo monstruo creado en o después del 11-S es un seguidor de este redentor quijotesco. Bin Laden reza a Dios…”para convertir a EE.UU. en una sombra del mismo”, como me dijo en 1997. Y Bush le rezó a Dios y Blair le rezó (y reza) a Dios, y todos los asesinos musulmanes y una enorme cantidad de soldados occidentales, y el (honorario) Doctor Pastor Terry Jones y su treintena (o tal vez cincuentena, ya que las estadísticas son difíciles de obtener en la “guerra al terror”) le rezan a Dios.

Y el pobre Dios, por supuesto, tiene que escuchar estas oraciones ya que Él siempre está sentado entre ellos durante nuestras guerras demenciales. Recuerdo las palabras atribuidas a Él por un poeta de otra generación: “Dios esto, Dios aquello, Dios lo otro. ‘¡Dios santo!’, dijo Dios. ‘¡cuánto trabajo!’. Y eso que era sólo era la Primera Guerra Mundial…

Hace apenas cinco años -en el cuarto aniversario de los ataques a las Torres Gemelas/Pentágono/Pennsylvania- una niña de una escuela me preguntó en una conferencia dictada en una iglesia en Belfast si acaso el Medio Oriente se beneficiaría de más religión. ¡No! ¡Menos religión!, aullé como repuesta. Dios es bueno para contemplación, no para la guerra. Pero (y acá es donde nos conducen a los acantilados y rocas ocultas que nuestros líderes quieren que ignoremos, olvidemos y abandonemos) todo este lío de mierda involucra al Medio Oriente. Se trata de pueblos musulmanes que han conservado su fe mientras esos occidentales que los dominan (militar, económica, cultural y socialmente) han perdido la de ellos.

¿Cómo puede ser? Se preguntan los musulmanes. Ciertamente; es una excelente ironía que el Reverendo Jones sea creyente, mientras que el resto de nosotros –por lejos- no lo somos. De allí que nuestros libros y nuestras documentales nunca se refieren a musulmanes contra cristianos, sino a musulmanes contra “Occidente”.

Y por supuesto, el tema tabú del que no debemos hablar -la relación de Israel con EE.UU, y el apoyo incondicional de los EE.UU. al robo de tierras musulmanas por parte de Israel- yace en el corazón de esta crisis terrible en nuestras vidas.

En la edición de ayer del The Independent había una fotografía de manifestantes afganos cantando la consigna “muerte a EE.UU.”

Pero al fondo de la foto se ve a los mismos manifestantes con una pancarta negra con un mensaje escrito en lengua Dari con pintura blanca. Lo que realmente decía era: “El gobierno del régimen sionista chupasangre y los líderes occidentales que son indiferentes [al sufrimiento] y no tienen conciencia, están celebrando el nuevo año derramando la roja sangre de los palestinos”.

El mensaje es tan extremista como vicioso; pero prueba una vez más que la guerra en la que estamos enfrascados es también sobre Israel y “Palestina”. Nosotros podemos preferir ignorar esto en “Occidente”, donde supuestamente los musulmanes “nos odian por lo que somos” u “odian nuestra democracia” (ver Bush, Blair y otros políticos mendaces), pero este gran conflicto yace en el corazón de la “guerra al terror”. Es por eso que el igualmente vicioso Bejamin Netanyahu reaccionó a las atrocidades del 11-S declarando que el evento sería bueno para Israel. Israel sería ahora capaz de declarar que ellos, también, estaban peleando la “guerra al terror”; que Arafat (éste era el reclamo del ahora comatoso Ariel Sharón) es “nuestro Bin Laden”. Y así los israelíes tuvieron el estómago de reclamar que la ciudad de Sderot –bajo su cascada de misiles de hojalata de Hamás- era “nuestra zona cero”.

No lo era. La batalla de Israel contra los palestinos es una horrible caricatura de nuestra “guerra al terror”, en la que se supone que nosotros tenemos que apoyar al último proyecto colonial en la tierra (y aceptar sus miles de víctimas) porque las torres gemelas y el Pentágono y el vuelo 93 de United fueron atacados por 19 árabes hace nueve años. Hay una suprema ironía en el hecho de que un resultado directo del 11-S haya sido la corriente de policías y “tabicados” (agentes encubiertos) occidentales que han viajado a Israel para mejorar sus “especialidades anti-terroristas” con la ayuda de oficiales israelíes que podrían –de acuerdo a las Naciones Unidas- ser criminales de guerra. No fue una sorpresa encontrar que los héroes que dispararon contra el pobre Jean Charles de Menezes en el subterráneo londinense en 2005 hayan recibido asesoramiento “antiterrorista” de los israelíes.

Y sí, conozco los argumentos. No podemos comparar la acción de malvados terroristas con el valor de nuestros jóvenes hombres y mujeres que defienden nuestras vidas –y sacrifican las suyas- en la línea del frente de la “guerra al terror”. Pero sabemos que vamos a matar inocentes; nosotros aceptamos de buena gana que vamos a matar inocentes, que nuestras acciones van a crear tumbas masivas con familias, con los pobres, los débiles y los desposeídos.

Por esta razón hemos creado la obscena definición de “daños colaterales”. Como “colateral” significa que estas víctimas son inocentes, entonces “colateral” significa también que somos inocentes de sus muertes. No era nuestro deseo matarlos, incluso si sabíamos que era inevitable que lo hiciéramos. “Colateral” es nuestro eximente. Esta palabra es la diferencia entre “nosotros” y “ellos”; entre nuestro Derecho Divino a matar y el Derecho Divino de Bin Laden a asesinar. Las víctimas, escondidas de la vista como cadáveres “colaterales”, ya no cuentan más porque fueron masacradas por nosotros. Tal vez no fue tan doloroso. Tal vez morir por un avión no-tripulado es una partida más suave de este mundo; un descuartizamiento causado por un misil aire-tierra modelo AGM-114C fabricado por Boeing-Lockheed es menos doloroso que una muerte causada por los fragmentos de una mina improvisada en el camino o por un cruel suicida con un cinturón de explosivos.

Por eso sabemos cuántos murieron el 11-S: 2.966 (aunque el número puede ser mayor), y por qué no hacemos “cuenteo de cuerpos” de aquéllos a quienes matamos. Porque ellos –“nuestras” víctimas- no deben tener identidad, ni inocencia, ni personalidad; no deben tener una causa o creencias, y porque nosotros hemos matado muchos, muchos más seres humanos que Bin Laden y los talibanes y al-Qaeda.

Los aniversarios son eventos para la televisión y los diarios, y pueden tener el hábito horripilante de aunar a la gente en el marco de una funesta conmemoración. Así conmemoramos la Batalla de Britania -un episodio caballeresco en nuestra historia- y el bombardeo de civiles británicos por parte de los alemanes llamado Blitz en la segunda guerra mundial (un progenitor del asesinato masivo, por supuesto, pero un símbolo de la valentía inocente) tal como conmemoramos el comienzo de una guerra que ha destrozado nuestra moralidad, ha convertido a nuestros políticos en criminales de guerra, a nuestros soldados en asesinos y a nuestros despiadados enemigos en héroes de la causa antioccidental.

Y mientras en este sombrío aniversario el Reverendo Jones quería quemar un libro llamado el Corán, Tony Blair trató de vender un libro llamado “Una travesía”. Jones dijo que el Corán era “malvado”; algunos británicos se preguntaron si el libro de Blair no debería clasificarse como “crimen”.

Ciertamente, el 11-S se vuelve fantasía cuando el reverendo Jones puede acaparar la atención de los Obama y de los Clinton, del Santo Padre y de las incluso más santas Naciones Unidas.

Quem deus vult perdere, dementat prius…

(Aquéllos a quienes destruirán los dioses enloquecen antes. De la obra Medea, de Eurípides. Nota del traductor )

Fuente: http://www.independent.co.uk/opinion/commentators/fisk/robert-fisk-nine-years-two-wars-hundreds-of-thousands-dead-ndash-and-nothing-learnt-2076450.html

lunes, 30 de agosto de 2010

Mientras los economistas mienten, la economía se muere

El 17 de agosto, Bloomberg informó sobre una publicación del gobierno de EE.UU. diciendo que la producción industrial aumentó el doble de lo pronosticado, en un 1%. Bloomberg lo interpretó como si significara que “el aumento en la inversión en los negocios está impulsando los aumentos en la producción, la que representa un 11% de la mayor economía del mundo”.

El mercado bursátil aumentó.

Veámoslo a través del prisma del estadístico John Williams de shadowstats.com.

Williams informa de que “el impulsor primordial de un aumento mensual de 1% en la producción industrial desestacionalizada en julio” fueron “factores estacionales distorsionados” causados por “las pautas irregulares en la producción de coches en EE.UU. en los últimos dos años”. La producción industrial “disminuyó en un 1% antes de los ajustes estacionales”.

Si el gobierno y Bloomberg hubieran anunciado que la producción industrial bajó en un 1% en julio, ¿habría subido 104 puntos el mercado bursátil el 17 de agosto?

Nótese que Bloomberg informa de que la producción industrial representa un 11% de la economía de EE.UU. Recuerdo que la producción industrial representaba un 18% de la economía de EE.UU. La disminución de un 39% se debe a la exportación de puestos de trabajo. .

Hay que digerir este hecho. Wall Street y los accionistas y ejecutivos de corporaciones transnacionales han ganado miles de millones de dólares mediante el envío al exterior de un 39% de la manufactura de EE.UU. para aumentar el PIB y el empleo de países extranjeros, como China, mientras empobrecen a su antigua fuerza laboral estadounidense. El Congreso y la profesión económica lo han saludado como “la Nueva Economía”.

Economistas “comprados y pagados” nos dijeron que “la nueva economía” nos enriquecería a todos, y lo mismo hizo la prensa financiera. Estamos mejor, afirmaron, sin las “viejas” industrias y manufacturas, cuya partida destruyó la base tributaria de tantas ciudades y Estados y el sustento de millones de trabajadores estadounidenses.

Los economistas “comprados y pagados” dominaron todos los foros en los medios durante una década. Mientras ellos mentían, la economía de EE.UU. moría.

Ahora volvamos al engaño estadístico. El 17 de agosto la Oficina del Censo informó sobre un pequeño aumento en la construcción de nuevas viviendas en julio. Se orquestó más esperanza. En realidad el “aumento”, como informa John Williams, se debió a una gran revisión hacia abajo de los informes relativos a junio. El “aumento” de julio “habría constituido una contracción” sin la revisión a la baja del “aumento” de junio.

Por lo tanto, la sobreestimación de la construcción en junio no sólo hizo que junio pareciera bueno, sino que la corrección a la baja de la cifra de junio hizo que julio pareciera bueno, porque los inicios se basaron en la cifra corregida de junio. Es probable que la misma manipulación ocurra de nuevo el próximo mes.

Si el gobierno te miente sobre las armas de destrucción masiva de Iraq, las armas nucleares iraníes, y el 11-S, ¿por qué no te va a mentir sobre la economía?

Ahora tenemos la cantidad más alta de todos los tiempos de estadounidenses que reciben cupones alimenticios, unos 40,8 millones, cerca de un 14% de la población. Para el próximo año, el gobierno calcula que la dependencia de cupones alimenticios aumentará a 43 millones de estadounidenses. Por lo tanto el Congreso redujo las prestaciones de cupones alimenticios. Que coman pasteles.

Dondequiera se mire –cupones alimenticios, procedimientos de ejecución hipotecaria, Estados en bancarrota, aumento del desempleo– el mensaje de “su gobierno” a los mansos estadounidenses es el mismo: coman pasteles mientras libramos guerras, por cuenta de Israel, que enriquecen al complejo militar/de seguridad, y mientras rescatamos a banqueros bandidos cuyos ingresos anuales ascienden a decenas de millones de dólares y más.

Es imposible lograr que el gobierno de EE.UU. diga la verdad sobre lo que sea. Si las compañías privadas utilizaran la misma contabilidad que el gobierno de EE.UU., sus ejecutivos serían inculpados, condenados y encarcelados

“Nuestro gobierno” se dedica a librar guerras para enriquecer al complejo militar/de seguridad y a apoyar la expansión territorial de Israel a costa de recortes en la Seguridad Social y Medicare.

Casi todos los miembros del Congreso, especialmente los republicanos, quieren pagar por guerras insensatas reduciendo la Seguridad Social y Medicare.

Cuando se preocupan por el déficit, usualmente tienen en la mira a la Seguridad Social y a Medicare, los denominados “derechos a la ayuda”.

No hay que ser particularmente inteligente para ver que la reacción de Wall Street y el gobierno al sorprendente déficit presupuestario de EE.UU. no es detener las insensatas guerras y rescates de megamillonarios, sino reducir “los derechos a la ayuda”.

Terminaré este artículo hablando del desempleo. “Nuestro gobierno” nos dice que la tasa de desempleo es de poco menos del 10%, una cifra que habría desbaratado a cualquier gobierno de la Gran Depresión. Pero, una vez más, “nuestro gobierno” está mintiendo. La tasa de desempleo de la que habla es de sólo algo menos de un 10% porque el gobierno de EE.UU., desde el corrupto gobierno de Clinton, ya no toma en cuenta a los estadounidenses que han estado desocupados durante más de un año. Una vez que el desocupado llega a un año y un día, es borrado de los registros de cesantía y ya no se contabiliza como desempleado.

Hay que comparar este hecho con la cifra que se lee en la prensa financiera. Ahora mismo, si se midiera con la metodología de 1980, la tasa de desempleo de EE.UU. sería de cerca de un 22%. Por lo tanto, la tasa de desempleo mencionada oculta más de la mitad de los desempleados.

Y el secretario del Tesoro, Tim Geithner, dio la bienvenida en el New York Times del 2 de agosto a “la recuperación”.

Verdaderamente asombroso.


Paul Craig Roberts fue editor del Wall Street Journal y secretario adjunto del Tesoro en el gobierno de Ronald Reagan. Su último libro, How the Economy Was Lost, fue publicado recientemente por CounterPunch/AK Press. Se le puede contactar en: paulcraigroberts@yahoo.com

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

miércoles, 21 de julio de 2010

COSTA RICA : Crónica de una Invasión anunciada



Una noticia sacudió hoy los medios de prensa nacional, y ha causado una ola de indignación general. Pero era de esperarse algo así de un gobierno que ya empezó mal, metiendo las patas, al mejor estilo de los Arias, y de quien se autodenominó su heredero natural. Recuerden la intención de subirse a sí mismos el sueldo en casi un 100% de los diputados, iniciativa de Liberación y Libertarios como primera propuesta al iniciar sus gestiones, mientras iniciativas importantísimas hacen fila en la Asamblea Legislativa, durmiendo el sueño de los justos.
Nos señalan los medios de prensa que con el voto de las fracciones del Partido Liberación Nacional, el Movimiento Libertario y uno de los “panderetas” (en el peor sentido peyorativo)
el Congreso aprobó la solicitud de permiso para el arribo a costas costarricenses de 48 naves de guerra artilladas, helicópteros y otros equipos militares, así como el arribo de hasta 7.000 "marines" del ejército de los Estados Unidos de América.
El permiso aprobado por la coalición gobiernista de facto y su monaguillo no establecen ninguna gradualidad en la presencia de esta enorme fuerza militar, que según los objetivos declarados vendría a reforzar la lucha contra el narcotráfico, por lo que parte o la totalidad de la misma podría ingresar al país de una sola vez.
Además, los soldados podrán recorrer con sus armas el territorio nacional sin ninguna limitación, y no estarán sometidos a la ley penal costarricense, por lo que -si cometieran delitos- no podrían ser detenidos ni juzgados y sus actos quedarían impunes.
¿Qué le parece? ¿De realismo mágico, verdad?
Pero no se podía esperar menos de un partido político que entregó el país a los intereses económicos norteamericanos y las grandes transnacionales gringas y europeas en el gobierno anterior. Se ha alineado con Colombia y Panamá en su entreguismo hacia el Imperio, y todo está hecho legalmente, siguiendo los trámites. Pero en este caso: “de madrugón”, al mejor estilo liberacionista.
Dos reflexiones debo efectuar sobre este tema.
La primera tiene que ver con el hecho comprobado de que los ejércitos jamás han controlado el narcotráfico, para ello tenemos los ejemplos de México, Colombia, y los mismos Estados Unidos de Norteamérica. Así que, a no ser que existan otras intenciones ocultas, los resultados serán magros y muy temporales, pues es de todos conocido que los narcos que han estado utilizando el territorio nacional como bodega de enormes alijos, y nuestro desamparo territorial como el mejor medio para el tránsito de cargamentos que se dirigen hacia Europa y los Estados Unidos, lo que harán serán desviar temporalmente sus rutas, como lo han hecho en el pasado y en otros países.
Y ello lo saben bien los actuales gobernantes, pues no creo que sean tan ignorantes. Además, con las o­nce bases militares instaladas y por terminar de instalar en Panamá - dizque con las mismas intenciones - a espaldas del pueblo y en contra de la constitución de ese país, ¿no les es suficiente? Algo huele feo en esta situación.
La segunda tiene que ver con la política exterior del gobierno norteamericano. Y para comenzar me remonto hasta el 27 de Abril de 1983, cuando Ronald Reagan, en un discurso ante una sesión conjunta del Congreso y el Senado de esa nación, titulado “América central: defendiendo nuestros intereses vitales”, señaló lo siguiente: “los problemas de América central afectan directamente la seguridad y el bienestar en nuestro propio pueblo. Y América central está mucho más cerca de los Estados unidos que muchos de los lugares problemáticos del mundo que nos interesan…. El Salvador está más próximo a Texas que Texas respecto de Massachusetts, Nicaragua está tan próxima a Miami, San Antonio, San Diego y Tucson como estas ciudades lo están a Washington…”
Y desde hace 27 años esta visión no ha cambiado, ni con Clinton, ni con Bush, ni con Obama.
A las cúpulas de Washington les cuesta enormemente admitir la derrota diplomática ni la idea de que se está erosionando su poder en el mundo, y aunque es esencial que cada nación importante evalúe periódicamente su posición en el mundo y haga algunos juicios acerca de cómo responder mejor a los cambios en los balances del poder y las amenazas implícitas de determinados fenómenos (como el narcotráfico y el consumo aberrante de drogas que existe en ese país, que es lo que lo estimula, no seamos ingenuos), no hay ninguna duda que su posición en la esfera de influencia en este continente ha cambiado desde que gobiernos más progresistas e independientes se han instalado en el cono sur.
Porque lo que es Costa Rica, Panamá y Colombia están rendidas ante los intereses norteamericanos en muchos aspectos. Y ello es parte de una estrategia geopolítica y militar claramente observable. Somos los tres países el ombligo de América. Además, y ya habían tomado otras medidas militares, como la reactivación de la flota que ahora circula por aguas internacionales alrededor de América Latina.
Tras casi un siglo de dominio, era inevitable la erosión de la influencia norteamericana en Latinoamérica, y no debería sorprender al Imperio que se estén dando fenómenos como el que los países como el nuestro estemos buscando alejarnos de la dependencia comercial hacia Norteamérica, las revoluciones a medias aprobadas en las urnas en varios países del continente, el resurgimiento del nacionalismo, y la demostrada incapacidad para controlar los acontecimientos por la vía diplomática.
No debe sorprendernos tampoco el doble discurso de Obama. Ya lo habíamos comprobado antes con otros hechos. Lo que sorprende es el vigor de su administración en el intento de recuperar la posición de los Estados Unidos en esta esfera de influencia. El presidente está obviamente comprometido en una misión de asegurar que los gobiernos amistosos continúen en el poder y que los gobiernos hostiles no puedan difundir su doctrina de liberación con algunos tintes marxistas.

Por ello han vuelto –dado el fracaso de “la política de los dólares” y parcialmente de la penetración cultural realizada a través del apoyo hacia las sectas cristianas en Latinoamérica, para cambiar la mentalidad de los niveles más bajos e ignorantes de los pueblos (la religión siempre ha sido un instrumento político)- hacia la política de las armas y la charla dura, que derivan hacia un real temor de estar a la defensiva y de no estar haciendo lo suficiente para recuperar la iniciativa.
Esta no será una invasión como la de Granada, Panamá, las maniobras para derrocar al gobierno nicaragüense en la revolución de los contras. Esto es más alambicado. Y como de costumbre, siempre el desplante ante el débil y el pequeño. ¡Estos desplantes no se hacen ante China, Rusia, y otros países con capacidad de respuesta militar!

A diferencia de los tiempos en que los Estados Unidos tenían un libre imperio en el hemisferio y podían lograr resultados sin temor a la crítica o a la represalia, este país no puede actuar ya de manera unilateral o esperar que su capacidad para controlar el destino de esta región carezca de límites. Por ello ahora utiliza subterfugios como la lucha contra el narcotráfico.
Hace ya varios años analistas norteamericanos habían advertido que aunque era mucho lo que podían hacer los Estados Unidos para influir en la política y la economía internas en América latina, existían cada vez más evidencias de que este país había llegado a un punto en que su influencia empezaría a tener poco peso, y que esa disminución podía estimular aún más el cambio.
Todo está bien claro. Es el inicio de la crónica de una invasión anunciada. En una nueva modalidad, muy a la medida de los tiempos, y en medio de una situación delicada con Irán y Corea del Norte. Ya veremos cuál será la reacción de la ciudadanía, pero mucho me temo que no se hará nada, excepto que algún iluso como yo y unos pocos más expresemos opiniones. Este es un pueblo indolente que adora soñar con ir a Miami de compras, o de vestirse con las marcar norteamericanas de moda (aunque sean falsificadas)

lunes, 17 de mayo de 2010

Aquiles Autobiográfico

A 90 años de su natalicio

Nací en la barriada El Guarataro, de Caracas, el 17 mayo de 1920.

He estudiado muchas cosas, entre ellas un atropellado bachillerato, sin llegar a graduarme en ninguna.

He ejercido diversos oficios, algunos muy desagradables, otros muy pintorescos y curiosos, pero ninguno muy productivo, para ganarme la vida. A los doce años fui aprendiz en una carpintería; a los trece, telefonista y botones del Hotel Majestic; y luego domiciliero en una bodega de la esquina de San Juan, cuando esta esquina, que ya no existe, era el foco de la prostitución más importante de la ciudad.


Más tarde fui mandadero y barrendero del diario El Universal, cicerone de turistas, profesor de inglés, oficial en una pequeña repostería, y director de El Verbo Democrático, diario de Puerto Cabello. Durante los últimos diez años me he compartido entre las redacciones de Ultimas Noticias,El Morrocoy Azul, El Nacional, Elite y Fantoches, del que fui director.

Alguna vez fui encarcelado por escribir cosas inconvenientes, pero esto no tiene ninguna importancia. A cambio de ese pequeño disgusto, el oficio me ha deparado grandes satisfacciones materiales y espirituales.

Mi mujer y yo somos los dueños del único tándem o bicicleta de dos pasajeros que existe en Caracas. Muchos de los comentarios que este extraño vehículo suscita al pasar junto a los grupos de echadores, me sirven a las mil maravillas para sazonar lo que escribo.

1950

El Ruiseñor de Catuche

jueves, 22 de abril de 2010

LENIN UN EJEMPLO DE UN REVOLUCIONARIO

A los 140 años de su natalicio
El 22 de abril de 1870 nació en la ciudad de Simbirk el revolucionario ruso Vladimir Ilich Ulianov, Lenin. Su padre Ilya, era profesor y llegó a ser director de la enseñanza primaria de la provincia de Simbirk. Su madre se llamaba María Blank.

Eran seis hermanos. El mayor de ellos, Alejandro, participó en un atentado terrorista contra el zar Alejandro III en marzo de 1887. El zar sobrevivió, pero los participantes en la acción fueron fusilados el 5 de mayo de ese año.

Vladimir quería mucho a su hermano Alejandro. Su muerte significó un golpe muy duro para él. Pero expresó en esos terribles momentos: “Nosotros iremos por otro camino”.

Y así fue. El 4 de diciembre de 1887, Lenin encabezó. una huelga de estudiantes en la Universidad de Kazán. Cumplía los 17 años y ocho meses. Fue detenido, expulsado de la Universidad y relegado a la ciudad de Kokuchkino.

SE INICIA EN LA LUCHA REVOLUCIONARIA

En 1888 comenzó su labor revolucionaria. Tenía 18 años de edad. Se incorporó a un círculo marxista. Sufrió la persecución de la policía zarista. Lo detuvieron enviaron a la cárcel y luego fue desterrado a Siberia Oriental entre 1896 y 1899. Allí conoció a quien sería su compañera de toda la vida Nadiezhda Krupskaia.

En 1900 salió al exilio. En el extranjero trabajó organizando el Partido y creando las condiciones para la fundación de un periódico revolucionario. El primer número de éste, con nombre Iskra (La Chispa), apareció el 24 de diciembre de 1900. Llegaba el Iskra a muchos puntos de Rusia, gracias a una red de agentes que el propio Lenin organizó antes de salir del país. Permaneció en Zurich (Suiza) y Munich (Alemania)..


En 1902 escribió “¿Qué hacer?”.

NACE EL PARTIDO COMUNISTA DE RUSIA

En 1903 organizo y tomó parte en el II Congreso del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia (POSDR), que se efectuó en julio-agosto de 1903, primero con sede en Bruselas (Bélgica) y luego en Londres. En su desarrollo se produjo la división entre mencheviques (corriente oportunista) y bolcheviques (revolucionarios), estos últimos encabezados por Lenin. Ese año de 1903, es la fecha fundacional del Partido Comunista de Rusia.

En 1904 publicó su obra “Un paso adelante, dos pasos atrás”

Entre noviembre de1905 y enero de 1908 permaneció en la patria, donde actuó clandestinamente. Salió de nuevo al exilio. En Ginebra (Suiza) logró que se reanudara la publicación de Iskra.

EN RUSIA NUEVAMENTE
El 15 de marzo de 1917 conoció la noticia de la Revolución Rusa de Febrero. A fines de marzo, junto con otros 31 bolcheviques, partieron desde Suiza hacia la patria. Llegaron a Rusia el 3 de abril de 1917. Al día siguiente elaboró sus “Tesis de Abril”, donde planteó la transformación de Revolución Democrático-burguesa en Socialista, a través de la conquista de los soviets. O sea, por una vía pacífica.

Pero en junio, el Gobierno Provisional de Kerenski desató una sangrienta represión contra los bolcheviques. Lenin debió ocultarse en Finlandia.

LA REVOLUCION SOCIALISTA DE OCTUBRE

En julio-agosto de 1917, el Sexto Congreso del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia aprobó la tesis de Lenin de la insurrección armada inmediata, pero eligió un Comité Central, en que la mayoría de sus miembros estaban contra esa línea.

En agosto de 1971, los bolcheviques conquistaron los soviets de Petrogrado y Moscú.

En septiembre, Lenin, escribió desde Finlandia varias cartas al Comité Central, exigiendo el cumplimiento de lo acordado en el Sexto Congreso. No recibió respuesta alguna sobre el tema, pero le ordenaron que, por “razones de seguridad”, debía permanecer en Finlandia

El 2 de octubre Lenin regresó a Petrogrado, a pesar de la orden en contra del Comité Central.

El 7 de ese mes, envió mensajes a la organización revolucionaria de esa ciudad.

El 16 de octubre, la Conferencia Bolchevique de Petrogrado acordó: ¡La insurrección va!

En el 24 de octubre, eludiendo a la policía del Gobierno y contra las órdenes del Comité Central, llegó al Smolny, centro operativo de las acciones revolucionarias. Hizo llamar, en forma secreta, a Stalin y ambos convocaron a los jefes de los destacamentos revolucionarios de las fábricas y de los regimientos.

En la madrugada del 25 de octubre de 1917, los destacamentos de obreros armados y soldados bolcheviques se tomaron los puntos estratégicos de Petrogrado. .

Había triunfado la revolución socialista en Rusia. Según el moderno calendario, esa gloriosa fecha corresponde al 7 de noviembre de 1917.

A LA CABEZA DEL PRIMER ESTADO SOCIALISTA

En medio de difíciles condiciones, el Gobierno de obreros y campesinos, dirigido por Lenin logró vencer la contrarrevolución interna y la intervención de 14 países.

El Séptimo Congreso, 26 de marzo de 1918, cambió el nombre del partido por Partido Comunista de Rusia, reconociendo 1903 como su año de fundación.

El viernes 30 de agosto de 1918, Lenin habló en un mitin en una fábrica de Moscú. Finalizado el acto se dirigió al auto que lo esperaba para conducirlo a la reunión del Consejo de Comisarios del Pueblo, que debía iniciarse a las 21 horas. Caminaba rodeado por una multitud. De pronto una mujer- miembro de un grupo terrorista de los eseristas- le disparó tres balazos, dos de los cuales lo hirieron gravemente. Una le penetró en el tórax comprometiendo la parte superior del pulmón izquierdo; la otra, se le alojó en el cuello muy cerca de la espina dorsal. Se recuperó. El 18 de septiembre participó en la reunión del Consejo de Comisarios del Pueblo.

CAUSAS DE LA MUERTE DEL LÍDER SOVIÉTICO

El intolerable estrés de encabezar la revolución, la guerra y la construcción de una nueva sociedad, afectó seriamente la salud de Lenin. A esto hay agregar las secuelas del atentado de 1918, pues debió vivir con una bala en el cuello, peligrosamente cerca del espina dorsal.

En mayo de 1922, sufrió un primer infarto cerebral, que lo dejó parcialmente paralizado en su lado derecho. Debió disminuir su papel en el Gobierno. En diciembre de 1922, le sobrevino un segundo infarto. A pesar de ello, siguió trabajando teóricamente. Lo hizo hasta febrero de 1923. Durante este período dictó una serie de importantes artículos que se

conocen como su “testamento político”. En estos trató diferentes temas como el de la dirección colectiva en el Partido. En uno, dictado el 24 de diciembre de 1922, advertía sobre los peligros que involucraría poner a la cabeza del Partido y del gobierno soviético a Stalin o Trotski.,

En mayo de 1923, luego de tener el tercer infarto, quedó postrado en cama, imposibilitado de hablar. El 15 de marzo de 1923, siguiendo el consejo de los médicos, lo trasladaron del Kremlin al pueblo de Gorki, 10 kilómetros al sur de Moscú.

Falleció el 21 de enero de 1924, a las 18,50 horas. La causa de su muerte, un cuarto infarto cerebral.

LA HERENCIA TEÓRICA LENINISTA

En los 35 años de labor teórica y práctica, entre 1888 y 1923, Lenin escribió más de 30 mil libros, folletos, cartas y documentos. Unos 9 mil de ellos figuran en los 55 tomos de su Obras Completas, editadas entre 1958 y 1965.

Citamos sólo algunas de sus obras: : “Sobre la cuestión de los mercados” (1893),

“El desarrollo del capitalismo en Rusia” (1899), “Anarquismo y socialismo” (1901),

“¿Qué hacer?” (1902), “Las tareas de la juventud revolucionaria” (1903), “Un paso adelante, dos atrás” (1904), “Dos tácticas de la socialdemocracia en la Revolución Democrática” (1905), “Materialismo y empiriocriticismo” (1908), “Carlos Marx” (1914), “La quiebra de la Segunda Internacional” (1915), “El imperialismo, etapa superior del capitalismo” (1915), “El programa militar de la revolución proletaria” (1916), “El Estado y la Revolución” (1917), “La revolución proletaria y el renegado Kautsky” (1918), “La Tercera Internacional y su lugar en la historia” (1919), “El ‘izquierdismo’ enfermedad infantil del comunismo” (1920), “La crisis del Partido” (1921), “Carta al Congreso” (1922), “Sobre las Cooperativas” (1923), “Nuestra Revolución” (1923), “Más vale poco y bueno” (1923).

LENIN EL DIRIGENTE

Quienes militaron y trabajaron con él coinciden en señalar varias cualidades del líder ruso.

A Lenin siempre le eran propios el realismo político y la capacidad de apreciar objetivamente la situación, ver todas las posibilidades que se ofrecían en tal o cual momento. El realismo político de Lenin permitía evitar el falso optimismo o pesimismo en los bruscos virajes de la historia. Al sufrir derrotas no se dejaba llevar por el pesimismo e infundía confianza en los otros. Sabía extraer lecciones hasta de las batallas perdidas.

En base al análisis científico de la realidad, Lenin elaboraba planes audaces de construcción de una nueva sociedad. Una gran eficacia caracterizaba también su actividad como estadista. Determinaba con extraordinaria rapidez las tareas más importantes del momento, pero no olvidaba las secundarias.

Lenin consideraba de enorme trascendencia la oportuna reacción del Partido ante los cambios de la situación política.

El estilo leninista de trabajo y la propia personalidad de Lenin han dejado una profunda huella en la conciencia de la humanidad y en la cultura.

LENIN EL SER HUMANO

Todos los que conocieron de cerca a Lenin destacan su excepcional modestia en los asuntos concernientes a su persona. Después de ser herido en agosto de 1918 criticó el tono de las publicaciones aparecidas en los periódicos. Escribió: “Soy como los demás... Toda la vida luchamos, en el plano ideológico, contra la admiración excesiva de las virtudes de una sola persona, resolvimos ya hace mucho la cuestión de los héroes, ¡y he aquí otra vez el culto a la personalidad!”

El modo de vida de Lenin no se diferenciaba de la vida espartana de sus contemporáneos.

“Lenin compartía todas las privaciones de aquellos días cuando escaseaba el combustible, las viviendas y hasta los alimentos, recuerda G. Lausbury, uno de los dirigentes del partido laborista inglés que visitó la Rusia soviética.

Lenin siempre se preocupaba de los demás. A pesar de sus muchas actividades diarias como estadista, encontraba tiempo para escribir centenares de recados, dar órdenes verbales para ayudar a unos y otros camaradas, de mandarles a descansar, a curarse, de proporcionarles viviendas, etc.

Lenin odiaba a las clases explotadoras, pero no tenía enemigos personales.

EL HEROÍSMO DE LENIN

Máximo Gorki, el gran intelectual ruso, tiene una obra llamada “Lenin en 1922”. En ella escribió:

“Su heroísmo, casi enteramente desprovisto de relumbrón exterior, la abnegación modesta, ascética, frecuente en el intelectual ruso, en el revolucionario que cree sinceramente en la posibilidad de la justicia sobre la tierra; era el heroísmo del hombre que ha renunciado a todas las alegrías del universo para trabajar duramente por la felicidad de los hombres”.

“En otoño de 1918 pregunté a Demetrio Pavlov, obrero de Sormof, cuál era a su ver el rasgo más sobresaliente de Lenin:

Su sencillez. Es sencillo como la verdad”.

“Cuando murió Lenin, reconocieron lealmente hasta sus más encarnizados enemigos que con él había perdido el mundo al hombre ‘que era la más viva encarnación del genio entre los grandes hombres contemporáneos’.

El diario alemán burgués ‘Prager Tageblat’ publicó sobre Lenin un artículo, henchido de un asombro respetuoso ante esta figura colosal, y que terminaba así: ‘Hasta en la muerte, Lenin aparece grande, inaccesible y terrible’.”

“Para mí, Lenin, es un héroe de leyenda; es un hombre que ha arrancado de su pecho el corazón ardiente para alumbrar con su llama el camino que conducirá a los hombres lejos del abyecto caos contemporáneo.”
"Karl Marx: "Al capital le horroriza la ausencia de beneficio. Cuando siente un beneficio razonable, se enorgullece. Al 20%, se entusiasma. Al 50% es temerario. Al 100% arrasa todas las leyes humanas y al 300%, no se detiene ante ningún crimen." .

LA VIGENCIA SANGIENTA DEL HIMNO NORTEAMERICANO / ¡¡¡Aun su terrorifico sonido espanta al mundo!!!

Ultraderecha Los Prisioneros

el tigre nunca pierde sus manchas....

el tigre nunca pierde sus manchas....

¿¡alimentos hoy!?