Translate

lunes, 19 de noviembre de 2007

Carta de un Jefe Indígena a los gobiernos de Europa

El líder indígena mexicano Guaicaipuro Cuautémoc, que visitó Europa en 1992 por la conmemoración del 500 aniversario del descubrimiento de América, expresa sus opiniones sobre la deuda externa.
Yo, Guaicaipuro Cuautémoc, he venido a encontrar a los que celebran el encuentro. Aquí pues yo, descendiente de los que poblaron la América hace cuarenta mil años, he venido a encontrar a los que se la encontraron hace quinientos años.Aquí pues nos encontramos todos: sabemos lo que somos, y es bastante. Nunca tendremos otra cosa.El hermano aduanero europeo me pide papel escrito con visa para poder descubrir a los que me descubrieron. El hermano usurero europeo me pide pago de una deuda contraída por judas a quienes nunca autoricé a venderme. El hermano leguleyo europeo me explica que toda deuda se paga con intereses, aunque sea vendiendo seres humanos y países enteros sin pedirles consentimiento. Yo los voy descubriendo..

También yo puedo reclamar pagos. También puedo reclamar intereses. Consta en el Archivo de Indias. Papel sobre papel, recibo sobre recibo, firma sobre firma, que solamente entre el año 1503 y 1660 llegaron a San Lucar de Barrameda 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata provenientes de América. ¿Saqueo? ¡No lo creyera yo! Porque es pensar que los hermanos cristianos faltan a su séptimo mandamiento. ¿Expoliación? ¡Guárdeme Tanatzin de figurarme que los europeos, igual que Caín, matan y después niegan la sangre del hermano! ¿Genocidio? ¡Eso sería dar crédito a calumniadores como Bartolomé de las Casas que califican al encuentro de destrucción de Las Indias, o a ultrosos como el doctor Arturo Pietri, quien afirma que el arranque del capitalismo y de la actual civilización europea se debió a la inundación de metales preciosos!¡No! Esos 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata deben ser considerados como el primero de varios préstamos amigables de América para el desarrollo de Europa. Lo contrario sería presuponer crímenes de guerra, lo que daría derecho, no sólo a exigir devolución inmediata, sino indemnización por daños y perjuicios. Yo, Guaicaipuro Cuautémoc prefiero creer en la menos ofensiva de las hipótesis. Tan fabulosas exportaciones de capital, no fueron más que el inicio de un plan Marshalltezuma para garantizar la reconstrucción de la bárbara Europa, arruinada por sus deplorables guerras contra los cultos musulmanes, defensores del álgebra, la poligamia, el baño cotidiano y otros logros superiores de la civilización.Por eso, al acercarnos al Quinto Centenario del Empréstito podemos preguntarnos:¿Han hecho los hermanos europeos un uso racional, responsable, o por lo menos productivo de los recursos tan generosamente adelantados por el Fondo Indoamericano Internacional?Deploramos decir que no. En lo estratégico, lo dilapidaron en las batallas de Lepanto, armadas invencibles, terceros Reichs y otras formas de exterminio mutuo, sin más que acabar ocupados por las tropas gringas de la OTAN, como Panamá (pero sin canal).En lo financiero han sido incapaces -después de una moratoria de 500 años- tanto de cancelar capital e intereses, como independizarse de las rentas líquidas, las materias primas y la energía barata que les exporta el Tercer Mundo. Este deplorable cuadro corrobora la afirmación de Milton Friedman conforme a la cual una economía subsidiada jamás podrá funcionar. Y nos obliga a reclamarles -por su propio bien- el pago de capital e intereses que tan generosamente hemos demorado todos estos siglos.Al decir esto, aclaramos que no nos rebajaremos a cobrarles a los hermanos europeos las viles y sanguinarias tasas flotantes de un 20 por ciento y hasta un 30 por ciento que los hermanos europeos le cobran a los pueblos del Tercer Mundo. Nos limitaremos a exigir la devolución de los metales preciosos adelantados, más el módico interés fijo de un 10 por ciento anual acumulado durante los últimos 300 años. Sobre esta base, aplicando la europea fórmula de interés compuesto, informamos a los descubridores que sólo nos deben, como primer pago de su deuda, una masa de 185.000 kilos de oro y 16 millones de kilos de plata, ambas elevadas a la potencia de trescientos. Es decir un número para cuya expresión total serían necesarias más de trescientas cifras, y que supera ampliamente el peso de la tierra.¡Muy pesadas son estas moles de oro y de plata! ¿Cuanto pesarían calculadas en sangre? Aducir que Europa en medio milenio no ha podido generar riquezas suficientes para cancelar este módico interés sería tanto como admitir su absoluto fracaso financiero y/o la demencial irracionalidad de los supuestos del capitalismo.Tales cuestiones metafísicas, desde luego, no nos inquietan a los indoamericanos. Pero sí exigimos la inmediata firma de una carta de intención que discipline a los pueblos deudores del viejo continente; y los obligue a cumplir su compromiso mediante una pronta privatización o reconversión de Europa que les permita entregárnosla entera como primer pago de una deuda histórica.Dicen los pesimistas del Viejo Mundo que su civilización está en una bancarrota que les impide cumplir con sus compromisos financieros o morales. En tal caso nos contentaríamos con que nos pagaran entregándonos la bala con que mataron al poeta.Pero no podrán. Porque esa bala es el corazón de Europa.

El Congreso de EEUU revela el "costo oculto" de las guerras de Bush


IAR Noticias - www.aporrea.org

Al fundamento histórico de las "guerras de Bush" no hay que buscarlo en los sótanos de la psiquiatría o del fundamentalismo religioso (como hacen la mayoría de los analistas de la izquierda y la derecha), sino en los sótanos de las corporaciones armamentistas del lobby judío de Wall Street (el "poder real" del capitalismo norteamericano) que siguen cosechando multimillonarias ganancias con las políticas de conquista militar del Pentágono. Curiosamente, el Congreso de EEUU (que avaló todas las conquistas militares lanzadas históricamente por la Casa Blanca) acaba de "revelar" que los costos de las guerras del Pentágono se duplican según un informe parlamentario difundido el martes.
El 11-S no solamente instaló un nuevo sistema de control social por medio de la manipulación mediática con el "terrorismo", sino que además inauguró un "nuevo orden internacional" (sustitutivo de la "guerra fría") basado en la "guerra contraterrorista" que sirve de justificación a las nuevas estrategias expansionistas del Imperio norteamericano y de las corporaciones trasnacionales capitalistas.

En un planeta sin guerras inter-capitalistas, ya casi sin conflictos armados (al margen de Irak, Afganistán y Medio Oriente), la leyenda de Bin Laden y el "terrorismo internacional" sirvió (y sirve) para alimentar y justificar las estrategias expansionistas del Imperio norteamericano, para crear nuevos y potenciales mercados a la trasnacionales capitalistas de EEUU y Europa, y para mantener en funcionamiento a los complejos militares industriales que han encontrado en la "guerra contraterrorista" su nueva tajada ganancial en el negocio armamentista.
En términos reales, y al margen de cualquier otra consideración geopolítica o estratégica, la "guerra contra el terrorismo" fue inventada para hacer negocios y abrir un nuevo ciclo de expansión capitalista con las conquistas militares que lanzaron Bush y los halcones tras el 11-S.
En febrero del año pasado, un informe del Pentágono señalaba que EEUU se preparaba para actuar en "guerras convencionales simultáneas", y en conflictos irregulares y prolongados como en Irak.
El presupuesto solicitado por el presidente George W. Bush en febrero pasado, para el Departamento de Defensa de Estados Unidos al Congreso legislativo, para el año fiscal 2007-2008, es el más grande desde la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), según coincidieron en ese momento varios medios estadounidenses.
De un total de 2,9 billones de dólares de presupuesto federal, la administración Bush, presionada por la oposición en control del Congreso para que retire las tropas de Irak, decidió destinar un récord de 700.000 millones de dólares en gastos de defensa y seguridad, sorprendiendo a sus propios detractores y opositores.
"El presupuesto más grande desde la era Reagan", tituló el periódico The Washington Post, con el subtítulo: "Iraq, Afganistán gastan más que la guerra de Vietnam" (1964-1975).
"El gasto en la guerra superará a las marcas de la guerra de Corea (1950-1953) y Vietnam", tituló el diario The Congressional Quarterly, en tanto que The New York Times mencionaba en su portada la la palabra "Récord" para definir el multimillonario presupuesto militar de los halcones.
Uno de los títulos de The Washington Times decía: "La asignación a programas de seguridad superó a las de todo el resto del mundo combinadas", y en el primer párrafo del artículo señalaba que fue "la más grande suma desde 1946".
"Lo que es extraordinario del presupuesto militar de este año es que es el más grande desde la Segunda Guerra Mundial, pero, por supuesto, no estamos peleando la Segunda Guerra Mundial", subrayó en febrero el experto en temas de defensa William Hartung, del Instituto de Políticas Mundiales, en Nueva York.
"Estamos combatiendo redes terroristas armadas con explosivos y rifles de asalto AK-47. Esto debe ser considerado un triunfo del lobby de las armas, que por supuesto nos vende cosas que no necesitamos cuando el presidente dice que estamos bajo peligro mortal", añadió.
El "costo oculto" de la máquina de matar
Pero si el nuevo presupuesto militar de Bush presentado en febrero pasado dejó boquiabiertos a los expertos militares, un estudio realizado por miembros del Partido Demócrata en el Congreso de Estados Unidos y difundido este martes revela que la guerra en Irak y Afganistán costó -hasta ahora- casi el doble de lo que se previó originalmente.
El estudio de los congresistas demócratas revelado por The Washington Post, y que fue presentado este martes en el Capitolio, señala que los "costos ocultos" han elevado el precio de las guerras en Irak y Afganistán a aproximadamente 1,5 billones de dólares.Esa cifra es casi el doble de los 804.000 millones de dólares que la Casa Blanca ha gastado o solicitado, según el texto demócrata del Comité Económico Conjunto del Congreso, que examina los costos ocultos de las guerras, puntualizó el Post.Según este comité, los "costos ocultos" incluyen los precios más altos del petróleo, el gasto de atender a los veteranos heridos y los intereses por el dinero pedido prestado para pagar las guerras, aclara el diario dejando en descubierto la participación de los grupos financieros en el negocio de financiación de las guerras.
En el informe difundido por el Post, los demócratas del comité económico conjunto del Congreso dicen que ambas campañas militares (Irak y Afganistán) han costado unos US$20.000 a la familia promedio del país. Una de las proyecciones que hacen los autores del documento es que en la próxima década el monto podría ascender a US$46.300. El informe calcula los costos ocultos generados por el conflicto, incluidos el aumento en los precios del combustible y los tratamientos médicos con que se asiste a los veteranos de guerra heridos.
El Comité Demócrata estima que el tratamiento médico al que son sometidos los veteranos podría añadir US$30.000 millones más a los costos de las intervenciones militares, incluyendo los pagos por incapacidad y los ingresos que dejarán de percibir aquellos ex combatientes afectados con desórdenes postraumáticos.
El informe consigna que las cifras indican que los conflictos costaron a los contribuyentes alrededor de US$1,5 billones (millones de millones).
El Post citó a expertos en financiación bélica que señalaron que es difícil calcular el impacto preciso de la guerra en los precios mundiales del petróleo y añadieron que era especular demasiado calcular cuánto costaría la guerra con el tiempo porque las situaciones cambian a diario en el campo de batalla.
El negocio de la guerraLos gastos militares aumentaron el año pasado un 3,5 por ciento hasta alcanzar los 1,2 billones de dólares (casi 900.000 millones de euros) al aumentar los costos de la "guerra antiterrorista" y de las operaciones de la ocupación estadounidense en Irak y Afganistán, según el informe anual dado a conocer este año por el Instituto Internacional de Investigaciones para la Paz de Estocolmo (SIPRI, por sus siglas en inglés).
Con un gasto en armamento que insume el 46 por ciento del total mundial, EEUU encabeza la lista de los que más desembolsan en armamento, seguido de Gran Bretaña, Francia, China y Japón, cada uno con entre el cuatro y el cinco por ciento, según el Instituto Internacional de Investigaciones para la Paz de Estocolmo.
EEUU es el país con el mayor gasto militar en el planeta, dado que su presupuesto supera el del total combinado de los 32 países más ricos del mundo.
El Gobierno de EEUU ha destinado 432.000 millones de dólares a la categoría "guerra mundial contra el terrorismo" desde septiembre de 2001 hasta junio de 2006, añadió el informe del SIPRI.
¿Pero quién se beneficia de esta inversión para alimentar la máquina de matar del Imperio?
Según un informe de la organización Project on Government Oversight, entre los consorcios que se benefician en primer lugar de este multimillonario negocio de la guerra se cuentan Lockheed Martin, la gigante aeroespacial Boeing, Northrop Grumman, contratista de la Fuerza Aérea, Raytheon, y General Dynamics.
Northrop Grumman también juega en grande en el área de buques de combate, pues son de su propiedad los astilleros de Newport News, en Virginia y Pascagoula, en Mississippi.
Los tres consorcios también obtienen fabulosas ganancias del proyecto de Bush para colonizar la Luna y enviar una misión tripulada a Marte, que conforman la base de la nueva carrera armamentista en el espacio.
Boeing y Lockheed Martin también son las tres mejor posicionadas en el campo nuclear-espacial debido a los fabulosos contratos relacionados a lanzamientos espaciales, así como con el área de satélites y misiles, manteniendo ambos consorcios una sociedad para operar la Alianza Unida del Espacio (United Space Alliance), empresa conjunta a cargo del lanzamiento de los transbordadores espaciales.
Los costos desembolsados para presupuestos de guerra son abonados por el Tesoro de EEUU y absorbidos por toda la población norteamericana a través de los impuestos, pero las ganancias de las guerras de conquista van a las arcas de las grandes corporaciones sionistas del Complejo militar y de Wall Street.
Como puede apreciarse, las acciones militares criminales y conquistadoras de Bush no responden al "fundamentalismo religioso" sino a la voluntad y los intereses de los consorcios económicos (bancos, empresas, armamentistas y petroleras) que llegan detrás de los tanques, misiles y aviones, para apoderarse del petróleo y de los recursos naturales, y concretar fabulosos negocios con la "reconstrucción" de los países destruidos militarmenteSe trata de un súper-negocio de la muerte (la sangre de la guerra negociada en números capitalistas) donde Bush, el "loco", el "religioso fundamentalista", es apenas la frutilla de la torta.

sábado, 17 de noviembre de 2007

¿GUERRA JUSTA? DIFÍCILMENTE


Noam Chomsky
Alentado por estos tiempos de invasiones y evasiones, el debate de la “guerra justa” ha resurgido entre los expertos e incluso entre los que se ocupan de crear políticas.
Pero, discusiones aparte, los hechos en el mundo real con demasiada frecuencia refuerzan la máxima de Thucydides de que "El poderoso hace lo que puede, mientras que el débil sufre lo que debe” – lo cual, además de ser indiscutiblemente injusto, constituye, en la actual fase de la civilización de la humanidad, una amenaza literal para la supervivencia de la especie.
En sus celebradas reflexiones sobre la guerra justa Michael Walzer describe la invasión de Afganistán como “un triunfo de la teoría de la guerra justa”, colocándola en el mismo plano que la “guerra justa” de Kosovo. Por desgracia, en ambos casos, como en muchos otros, sus argumentos se basan principalmente en premisas tales como “parece plenamente justificado...”, “creo que...”, o “seguramente”.
Los hechos, incluso los más obvios, se ignoran. Veamos Afganistán. En el momento en el que comenzaron los bombardeos en octubre de 2001, el Presidente Bush advertía a los afganos de que los ataques no cesarían mientras no entregaran a las personas a las que los Estados Unidos consideraba sospechosas de terrorismo.
El término "sospechosas" es importante. Ocho meses después de lo que a buen seguro debió de ser una de las cruzadas más intensas de la historia, el máximo responsable del FBI Robert S. Mueller III declaraba ante los redactores de The Washington Post: “Creemos que los cerebros de los ataques (del 11 de septiembre), la cúpula de Al-Qaeda, estuvieron en Afganistán. Los instigadores – los actores principales, llegaron juntos a Alemania y cabe que también a otros lugares".
Lo que aún seguía siendo incierto en junio de 2002 difícilmente pudo haberse sabido con certeza en octubre del año anterior, por pocos que fueran los que cuestionaran su veracidad en el momento. Yo tampoco dudé en un principio; pero la presunción y la prueba son dos cosas bien distintas. Y, al menos, podemos asegurar que las circunstancias han puesto en entredicho que el bombardeo contra los afganos fuera un claro ejemplo de “guerra justa”.
Los argumentos de Walzer van dirigidos a grupos indeterminados – como por ejemplo, a colectivos universitarios “pacifistas”. Para ‘el, su "pacifismo" es un "pésimo argumento", dado que, a su juicio, la violencia es legítima en algunas ocasiones. Cabe que estemos perfectamente de acuerdo (yo lo estoy) en que hay ocasiones en las que la violencia es legítima, si bien, su “creo que...” es un argumento de escasa solidez en lo que a estos dos casos concretos del mundo real se refiere. Mediante la lógica de la "guerra justa", del contraterrorismo y demás tipos de razonamiento, Estados Unidos se exime del cumplimiento de los principios fundamentales del orden mundial en cuya formulación e implantación ha jugado el papel estelar.
Tras la II Guerra Mundial se instituyó un nuevo orden legal internacional cuyas disposiciones referentes al procedimiento en tiempos de guerra están plasmadas en la Carta de las Naciones Unidas, en la Convención de Ginebra y en los principios de Nuremberg, adoptados por la Asamblea General de la ONU. La Carta proscribe la amenaza o el uso de la fuerza, salvo que la autorice el Consejo de Seguridad, o que, en conformidad con el Artículo 51, se utilice en defensa propia ante un ataque armado, hasta que actúe el Consejo de Seguridad.
En 2004, un grupo de alto nivel de la ONU, en el que, entre otros, se hallaba el antiguo Consejero de Seguridad Nacional (estadounidense), Brent Scowcroft, concluía que "no era preciso ampliar ni restringir la ampliamente concebida cobertura del Articulo 51... En un mundo plagado de supuestas amenazas potenciales, el riesgo para el orden global y para el principio de no-intervención en el que se basa dicho orden es sencillamente excesivo, como para legalizar un principio de acción preventiva unilateral distinto del principio de acción colectiva consensuada. Permitir ese tipo de procedimiento a uno sería equivalente a permitírselo a todos”.
La Estrategia de Seguridad Nacional (estadounidense) de septiembre de 2002, ratificada en marzo en su mayoría, otorgó a los Estados Unidos el derecho de librar lo que denomina “guerra preventiva”, lo cual no significa disuadir el animo agresor del adversario, sino “tomar la delantera” para ser el primero en atacar. Esto es, simple y llanamente, el derecho de agresión.
Según la tipificación del Tribunal de Nuremberg, la guerra de agresión es "el máximo crimen internacional, y tan sólo difiere de cualquier otro crimen de guerra en que constituye en sí mismo un compendio del mal en su conjunto" — por ejemplo, todo el mal que la invasión que el binomio Estados Unidos-Reino Unido ha implantado en la torturada tierra iraquí.
El concepto de agresión lo definía claramente el juez del Tribunal Supremo de los EE.UU., Robert Jackson, quien actuara de fiscal jefe en el Tribunal de Nuremberg en representación de su país. Su definición quedaba formalmente recogida en una resolución firme de la Asamblea General: Un "agresor”, proponía Jackson al tribunal, es cualquier estado que emprenda acciones tales como “la invasión armada del territorio de otro estado, con o sin una declaración de guerra".
Tal es el caso de la invasión de Irak. Igual de relevantes resultan las elocuentes palabras del Juez Jackson en Nuremberg: "Si la contravención de tratados es constitutiva de delito, resulta irrelevante quién la cometa, sean los Estados Unidos o Alemania, y no estamos dispuestos a crear una legislación penal que juzgue conductas delictivas para el prójimo que no estemos dispuestos a aplicarnos y acatar nosotros mismos”. En otra parte de su ponencia dice: "Jamás debemos olvidar que los principios legales sobre los cuales hoy juzgamos a los acusados serán los mismos a los que mañana recurra la historia para juzgarnos a nosotros. Ofrecer un cáliz envenenado a estos acusados equivaldría a ponerlo en nuestros propios labios”.
Para la dirigencia política el riesgo implícito en la adherencia a estos principios —y al imperio de la ley en general — es verdaderamente serio. O, lo sería, “si es que alguien se atreviera a plantar cara a un “superpoder despótico sin parangón para el que no existe la ley, y el cual pretende modelar el mundo conforme a su visión militarista del universo", como lo expresara Reuven Pedatzur en Haaretz el pasado mayo.
Permítanme exponer dos verdades elementales. La primera es que los actos se miden sobre la base del alcance de sus posibles consecuencias; la segunda es el principio de universalidad, es decir, que hemos de aplicarnos las mismas reglas que imponemos a los demás, cuando no de forma más estricta, si cabe.
Además de ser éstas dos máximas esenciales, estos principios conforman los cimientos sobre los que se asienta la teoría de la guerra justa, o, al menos, de cualquier versión de la misma digna de ser tomada en serio.
Título original: A Just War? Hardly
Autor: Noam Chomsky
Origen: ZNet; Jueves 01 de Junio, 2006Autor: N. Chomsky- Fecha: 2006-10-20

jueves, 15 de noviembre de 2007

FIdel: XVII Cumbre Iberoamericana, el día de la verdad


Las paredes, la distancia y el tiempo se redujeron a cero. Parecía irreal. Nunca había tenido lugar un diálogo parecido entre Jefes de Estado y de Gobierno, que en casi su totalidad representaban países saqueados durante siglos por el coloniaje y el imperialismo. Ningún hecho podía ser más didáctico. El sábado 10 de noviembre de 2007 pasará a la historia de nuestra América como el día de la verdad. El Waterloo ideológico ocurrió cuando el Rey de España le preguntó a Chávez de forma abrupta: “¿Por qué no te callas?”
En ese instante todos los corazones de América Latina vibraron. El pueblo venezolano, que debe responder sí o no el próximo 2 de diciembre, se estremeció al vivir de nuevo los días gloriosos de Bolívar. Las traiciones y los golpes bajos que recibe diariamente nuestro entrañable hermano, no harán cambiar ese sentimiento de su pueblo bolivariano. Al llegar Chávez al aeropuerto de Caracas, procedente de Chile, y escuchar directamente de su boca los planes de mezclarse con las multitudes, como lo ha hecho tantas veces, comprendí con absoluta claridad que, dadas las circunstancias actuales y la victoria ideológica de gran trascendencia obtenida por él, un asesino a sueldo del imperio, un oligarca envilecido por los reflejos que sembró la maquinaria de publicidad imperial, o un perturbado mental, podrían poner fin a su vida. Es imposible apartarse de la impresión de que el imperio y la oligarquía se esmeran por conducir a Chávez a un callejón sin salida poniéndolo fácilmente al alcance de un disparo. En el caso de Venezuela, la victoria no se debe convertir en terrible revés sino en victoria mucho mayor, para evitar que el imperialismo conduzca al suicidio a nuestra especie. Hay que seguir luchando y corriendo riesgos, pero no jugar todos los días a la ruleta rusa o al cara o cruz de una moneda. Nadie escapa de los cálculos matemáticos. En tales circunstancias deben usarse preferiblemente los medios modernos de comunicación que transmitieron al mundo en vivo y en directo los debates de la cumbre. Fidel Castro Ruz Noviembre 12 de 2007Hora: 4 y 45 p.m..

lunes, 12 de noviembre de 2007

DIETERICH Y BADUEL: NECESIDAD DE UNA RESPUESTA

Por: Wilmer Ortuño ¿Será cierto que para impedir el colapso del proceso habrá que establecer contactos entre Baduel y Chávez como lo afirma Heinz Dieterich en un artículo aparecido en Insurgente? Dieterich presenta a Baduel como un líder fundamental para el normal desarrollo del proceso bolivariano, cuando el mismo articulista afirma que estaba autoexcluido o marginado por el gobierno; entonces parece un contrasentido esta afirmación, además de temeraria, ya que si no participaba en el proceso (y sus únicas participaciones fueron el 13 de abril de 2002 y como Ministro de la Defensa), ¿cómo es que se hace fundamental? La comparación que hace de Baduel con algún personaje oscuro romano parece nada más que la justificación de una traición, o de alguna aventura política nada constitucional. Su declaración no generará mayor consecuencia, salvo la de desenmascarar una actitud (al parecer la de siempre), guabinosa, vacilante que en algunos momentos, y que gracias a la presión ejercida por el pueblo venezolano, se mostró al lado del gobierno legalmente constituido evitando la prolongación de un Golpe de Estado que estaba ya destinado al fracaso.

Su declaración pública obedeció a un sentido preclaro del acontecer político, al decir de Dieterich, que buscaba asestar un “golpe de sorpresa que iniciara su carrera política del futuro” Pues parece que el golpe no fue de la magnitud esperada, ni el inicio de su carrera política pareciera haber arrancado con semejante declaración. Menos aún cuando dentro de la oposición se le mira con recelo y en los sectores populares con cierta desilusión. Ahora, lo de Dieterich parece más bien desespero por tener todavía alguna cabida dentro de algunos medios que buscan opinadores, que disfrazados de izquierdistas, atacan el proceso que se lleva a cabo en Venezuela y que comienza a tener, no sólo características propias, sino eco en los pueblos de América latina. ¿Será necesario hacer concesiones políticas para mantener el proceso a flote? ¿De cuál proceso hablamos? El supuesto posicionamiento de centro que nos pretende mostrar el autor del artículo, no encaja dentro de la situación actual que vive el país. Venezuela no tiene en éstos momentos posiciones centristas porque el proceso que se vive, de cambios profundos dentro del sistema y no de gobiernos, no genera este tipo de posiciones: o se está a favor de la construcción del socialismo o se está en contra, éstos son días de definiciones. Por eso, la reforma constitucional no es una mera reformulación de viejos esquemas o de propuestas presidencialistas electorales; son propuestas que tratan de modificar el Estado en su conjunto así como sus relaciones; busca cambiar el sistema capitalista que ha generado miseria y exclusión, por un sistema más justo y de equidad: el socialismo. Para poder profundizar las políticas sociales que se vienen implementando desde hace algunos años se hace necesaria e imprescindible la Reforma Constitucional, cuya propuesta presidencial y de grupos sociales populares, así como de individualidades, ha sido discutida y aprobada en la Asamblea Nacional para ser votada en referéndum el 2 de diciembre de 2007. Otro supuesto de Dieterich, es el de: “si el Presidente no gana el referendo o si no lo gana al menos con el 60 por ciento de los votos, estaría obligado a convocar nuevas elecciones.” En los gobiernos democráticos, y éste lo ha demostrado un sin número de veces, el pueblo es el que tiene la última palabra, ¿por qué afirma que de resultar desfavorables los resultados, habría que hacer nuevas elecciones? ¿Es que acaso se deslegitima? Si la reforma no es aprobada, el gobierno deberá trabajar con los parámetros establecidos en la Constitución Nacional, se harán mucho más difíciles los cambios pero se harán, de eso no hay duda. El pueblo está con el gobierno y el proceso de cambios, se muestra partidario de una mayor profundización política que signifique mayor poder para el pueblo; ya este no se verá relegado al cuarto de los chécheres y del cual sólo era sacado, usado, para los procesos comiciales cada cinco años. Eso se acabó. Sencillamente ahora participa, lee, interpreta, opina, conoce, controla, sugiere y ejecuta las políticas que lo benefician directamente. Ciertamente, el voto por el Sí o por el No es más que un simple hecho electoral, es la lucha por decidir qué tipo de país y de sistema se quiere implementar en Venezuela; Chávez lo dijo más de una vez durante la última contienda electoral: “el que vote por mí, vota por el Socialismo” no nos llamamos a engaño, esta es la verdadera lucha. Lo de Baduel es apenas un disparo más en esta batalla, una declaración más a la que nos tienen acostumbrados aquellos que se ven perjudicados o que no se identifican con los cambios que se han generado. El pueblo está claro, y será él el que decida si desea una profundización de esta revolución o no. Si quiere vivir dentro de un sistema Capitalista o Socialista. Ojalá que Baduel pueda aglutinar en torno a él, a esos sectores opositores que se encuentran sin líderes y que buena falta les hace, pero dentro del oposicionismo predomina la política del “use y deseche” (lo mismo sucede dentro de las filas del movimiento estudiantil clase media y derechista que no da pie con bola en su lucha por tratar de imponer su punto de vista a todos los estudiantes del país, usando los mismos clichés del imperio: Libertad y Democracia) por lo que no creemos que su salida a la contienda política marque alguna diferencia. Si se carece de programa político, como sucede en el oposicionismo, las luchas son estériles; de este lado plateamos el socialismo como alternativa de vida, ¿qué proponen en la otra orilla? ¿Dieterich entiende en realidad el proceso venezolano? Es obvio que Dieterich no entiende lo que está en juego en Venezuela; que la reforma constitucional, no es sólo: “un modus vivendi normativo construido sobre la correlación de las fuerzas reales en un momento histórico” o que ésta “…no es necesaria para avanzar el carácter antiimperialista y popular del proceso bolivariano que encabeza el Presidente en los ámbitos nacional e internacional, ni tampoco es necesaria para avanzar hacia el Socialismo del Siglo XXI.” El señor no entiende. El marco jurídico es necesario para garantizar la permanencia de los cambios que se han generado y que se seguirán generando en el tiempo, no es un problema de cambio de presidente o de partido; es el cambio en todas las relaciones sociales, políticas, económicas y culturales; las que necesariamente deben enrumbarnos hacia el Socialismo venezolano del siglo XXI. No son cambios para un grupo de la sociedad, sino para todos los que vivimos en ella. Reforma es igual a la creación de un nuevo concepto de Estado, de allí que despierte tanta oposición en aquellos sectores que ven afectados sus intereses. Dieterich se parece a aquel intelectual mexicano que se alquiló para escribir alabanzas a un empresario venezolano, cuya historia personal es bien conocida dentro del país (por denunciar negocios con drogas, a un periódico local le fue recogida su edición y a los días cerrado, ya que el empresario de marras tenía contactos muy estrechos con el gobierno de turno y ponía en peligro su credibilidad) y aún así su biografía era presentada como ejemplo de empresario emprendedor por ese autor, supuestamente de izquierda. Dieterich ya es conocido por los sectores progresistas del mundo, sus ataques velados y sus observaciones manipuladas ya no nos sorprenden; lo que sorprende es que aún se le considere un escritor o pensador de izquierda, cuando en realidad siempre nos presenta, de una manera muy edulcorada, sus ideas cercanas a los sectores centro-derechistas (si es que existe tal posición política). En estos días, la batalla por la consolidación de los cambios revolucionarios se verá acrecentada con declaraciones, denuncias, manifestaciones, traiciones de todos aquellos grupúsculos o sectores que se abrogarán para sí la lucha por la Democracia y la Libertad en contra de la dictadura o el autoritarismo; aumentarán en número y en frecuencia, y éstas serán hechas en aquellos medios de (in)comunicación privados, casi como en cadena nacional, dejando en claro la falta de Libertad de Expresión a que nos tiene acostumbrado el Gobierno Revolucionario y Bolivariano de Hugo Chávez. Lo de Baduel es más de lo mismo; tal y como lo hacen la iglesia, los empresarios, los medios privados de (in)comunicación, los políticos, los estudiantes de las universidades privadas, las ONG’s financiadas por el imperio, los periodistas becados por la USAID, en fin, los mismos de siempre. Hay que estar alertas, eso sí, porque la tendencia a otro Golpe de Estado no ha salido de esas mentes afiebradas con la salida de Chávez del gobierno. ¡Todos unidos para fortalecer el Gobierno Bolivariano! ¡La Reforma Constitucional es para la construcción del Socialismo! wjof@yahoo.com
"Karl Marx: "Al capital le horroriza la ausencia de beneficio. Cuando siente un beneficio razonable, se enorgullece. Al 20%, se entusiasma. Al 50% es temerario. Al 100% arrasa todas las leyes humanas y al 300%, no se detiene ante ningún crimen." .

LA VIGENCIA SANGIENTA DEL HIMNO NORTEAMERICANO / ¡¡¡Aun su terrorifico sonido espanta al mundo!!!

Ultraderecha Los Prisioneros

el tigre nunca pierde sus manchas....

el tigre nunca pierde sus manchas....

¿¡alimentos hoy!?