viernes, 24 de agosto de 2012

(VIDEO) La BBC censura un video que demuestra el lado oscuro de los rebeldes sirios

 
24 agosto 2012 - La cadena británica BBC censuró un video en el que los rebeldes sirios obligan a un prisionero a convertirse en un terrorista suicida, hecho considerado como un crimen de guerra, sin que el hombre esté consciente de lo que sucede.

El video fue grabado por un grupo de periodistas del diario estadounidense The New York Times en la ciudad siria de Alepo. En las imágenes se ve a un grupo de los rebeldes armados sirios, integrantes del Ejército Libre de Siria (ELS), que interrumpen en la casa de un capitán de policía siria. Los rebeldes se mofan de las fotos familiares del policía y después se bañan en la piscina de la casa diciendo: "Miren, esta es su libertad, qué buena es".

Asimismo, el video muestra a los hombres armados de la oposición cargando una camioneta con sustancias explosivas. Luego, en las imágenes aparece un prisionero supuestamente integrante de las milicias progubernamentales. Los rebeldes le hacen creer al hombre que lo van a intercambiar por otro prisionero con las fuerzas progubernamentales. Lo meten en la camioneta, le vendan los ojos y dicen que vaya hacia un puesto de los soldados del Ejército sirio en Alepo.  


viernes, 3 de agosto de 2012

Batman invade la realidad Por: Roberto Hernández Montoya


Tienen, por eso no lloran,/de plomo las calaveras.

Federico García Lorca, Romance de la Guardia Civil Española

We are such stuff as dreams are made on, and our little life is rounded with a sleep. 'Estamos hechos de la materia de los sueños y nuestra pequeña vida está redondeada en un dormir'.

William Shakespeare, The Tempest

El tiroteo del 20 de julio de 2012 en los Estados Unidos revela lo que son como país. Todo coincide de modo didáctico: un joven de 24 años, solitario, tímido, amable, atípicamente inteligente, James Holmes, abulta un desproporcionado depósito de armas de fuego y explosivos. ¿Para algún enemigo formidable? Nadie en particular y muchos en general, porque acude a un cine a disparar sobre la multitud, durante el estreno en Aurora, Colorado, del más reciente capítulo de la saga Batman. Estaba bajo los efectos de un sicotrópico llamado Hidrocodona/Paracetamol, comercialmente conocido como Vicodin, para asegurarse sangre fría. Sabía lo que estaba tomando porque es un distinguido graduado en neurociencia. Se identificó ante la policía como El Guasón, el inteligente y sádico personaje de la serie.

Plantó además en su apartamento un sofisticado sistema de explosivos y un temporizador que a medianoche, media hora antes del ataque en el cine, encendió automáticamente un equipo de sonido a todo volumen, para que cuando la policía irrumpiera en el lugar, tal vez a la misma hora del ataque en el cine, se produjera una explosión de magnitud impredecible en un edificio residencial. No ocurrió así, pero se produjo otro espectáculo con el desmantelamiento de los explosivos. Esta vez faltaron algunos detalles típicos: no se suicidó, por ejemplo. No invocó, hasta ahora, causas mesiánicas y megalómanas, como Anders Breivik, el noruego que mató a 77 personas casi exactamente un año antes, para salvar del Islam a su amada patria. Parte de la locura de Breivik es insistir en que no está loco, como don Quijote. O tal vez los locos somos nosotros. Edgar Morin dice que homo sapiens es también homo demens y homo hystericus.
Pero permanezcamos en los Estados Unidos. Imaginariamente, digo.

Desde los atentados de la escuela secundaria Columbine, no lejos de Aurora --donde en 1999 dos alumnos mataron a 13 de sus compañeros--, ha habido en los Estados Unidos un sinnúmero de asesinatos en masa. He aquí una relación: http://j.mp/NIQvgD. Un buen análisis de lo ocurrido en Columbine es el documental Bowling For Columbine, de Michael Moore. De eso hablo en «Pequeños asesinatos», en http://j.mp/LEHLLy. Otro distinguido asesino en serie, aunque no de los que tirotean multitudes sino de los que van pespunteando asesinatos aquí y allá, es Theodore John Kaczyński el llamado Unabomber. Enviaba bombas a personas escogidas para llamar la atención sobre su mensaje de salvación de la humanidad, modestamente, http://j.mp/LEWwcx. Como Cerebro, el amigo de Pinky.

Son entramados simbólicos y axiológicos de los que todos portamos un holograma, en fantasía tanto como en realidad. En este holograma la realidad y la ficción se confunden en una misma entidad: la proyección de una película violenta se revuelve con un hecho real de violencia. No he visto este filme, pero se conoce demasiado el género como para no imaginarla.

Es horrible conjeturar lo que sucedió, lo cuentan los sobrevivientes, que en los primeros instantes creían que el tiroteo era parte de los efectos especiales, cada vez más espectaculares y la principal atracción que promete Hollywood. La industria cinematográfica sobrepasa en cada nueva camada los límites de lo verosímil. Por eso no es extraño que la gente confundiera el tiroteo real con el ficticio. Como cuando salí hace años de ver la película Brasil, de Terry Gillian, en el cine de Parque Central, en Caracas. Se nos perdió el auto en el laberíntico estacionamiento y me preguntaba: ¿Cuándo va a terminar esta película? Es que la arquitectura que aparece en esa película es lo más parecido a Parque Central que he visto. «La vida imita el arte más que el arte imita la vida» (Oscar Wilde, The Decay of Lying). Se ha llamado la antimímesis.

Estamos de lleno en la vida imitando el arte. Porque ese joven James Holmes, que perpetró el asesinato en Aurora, actuó en la realidad imitando una película violenta. Igual que los espectadores, no sabemos dónde está la realidad y dónde la ficción. Pero la confusión va más allá de esa madrugada del 20 de julio de 2012.

Es que también ocurrió con las Torres Gemelas, cuyo derrumbamiento se vio primero en el cine. En la noche del 11 de setiembre de 2001 pasaron escenas de varias películas que no se distinguían del hecho real. Y los investigadores recurrieron a guionistas de Hollywood para prevenir cómo podrían ser nuevos atentados. Sociedad del espectáculo en que para que algo exista tiene que estar en pantalla, como en Uqbar o en Tlön --volveremos sobre esto. Por esa razón Jean Baudrillard escribió un libro llamado La Guerra del Golfo no tuvo lugar, porque no la vimos por la televisión. Se refería a la primera Guerra del Golfo, la de Bush padre. La nueva, la de Bush hijo y Obama la tenemos hasta en la sopa. Una no existió y la otra existe demasiado.

Se ha discutido mucho y ociosamente si la violencia en la televisión induce a la violencia real o si es al revés. Al menos en los Estados Unidos es un fenómeno mutuamente provocado, recursivo. La violencia televisada es hija de la violencia real y la violencia real es hija de la violencia televisada. Cada vez se parecen más, hasta llegar a la confusión realidad-fantasía de aquel cine de Aurora.

Estamos ante los Estados Unidos, el país más violento del mundo, que ha lanzado dos bombas atómicas sobre población civil y tiene un arsenal apocalíptico en sus silos, como para acabar siete veces y media el planeta, según Alexander Haig, entonces secretario de Defensa; un imperio que, como en la novela 1984, de George Orwell, está en guerra perpetua contra la humanidad; que actualmente sostiene dos guerras abiertas (Afganistán e Irak), acaba de perpetrar otra (Libia), amenaza con otras más (Irán, Siria…) y mantiene en jaque al mundo y particularmente a la América Latina, a la que Bush hijo y Beatriz de Majo, tan simpáticos, llaman el patio trasero de los Estados Unidos. La secretaria de Estado Hilaria Diana Rodham Clinton larga una carcajada pública en el momento de enterarse del linchamiento de Gadafi. Dijo: «Llegamos, vimos, murió», tan graciosa. Los Estados Unidos participan además en innumerables acciones de desestabilización, golpes fríos, atentados, terrorismo, secuestros, conspiraciones, financiamiento y entrenamiento de terroristas y de grupos de ultraderecha, como los estudiantes «manos blancas» y nalgas frescas de Venezuela, y esa cosa extraña y merodeadora que llaman Al Qaeda, que siempre aparece oportunamente para los Estados Unidos, como el personaje genial del Quijote, Ginesillo de Pasamonte, que surge cuando uno menos lo espera, aunque inmediatamente vemos que era de cajón esperarlo. Son los juegos de espejos de Cervantes en ese libro-universo que llaman Don Quijote.

El niño de hoy en día ya no se espanta fácilmente, como intento demostrar en «Qué feo», en http://j.mp/nSumlW. Una sobrepuja de horrores intenta destronar el mayor de todos: Medusa, la Górgona de cabellos de serpientes, cuya imagen horrenda causaba tanto terror que la gente se volvía de piedra, hasta los héroes. De su cabeza tronchada nace el ser más dulce de la mitología: Pegaso, el caballo alado. Recién nacido, Pegaso vuela hasta el monte Helicón, donde da una coz a una gran piedra, la parte en dos y de allí nace el Arroyo del Caballo o Hipocrene. Quien bebe de ese riachuelo se vuelve poeta. El mito es tan hermoso como pavorosa es la madre de Pegaso.

Y ya que estamos en el horror, digamos el máximo de ellos: los Estados Unidos gastan en guerra una cifra que sobrepasa el entendimiento humano. Solo lo entienden los neoliberales, para quienes la ganancia es Todo. El capitalismo de guerra (perdona la redundancia) es el mejor de todos: con un solo cliente, el gobierno, controlado por las corporaciones mafiosas, de lo que Dwight Eisenhower llamó el «complejo industrial-militar». Se pagan y se dan el vuelto y todo en familia, sin rostro, sin responsable, o sea, Kafka.

No solo gasta en armas sino en conspiraciones. Mantiene en todo el planeta un entramado de agencias de espionaje e insurgencia con dinero suficiente para pagar a los mercenarios más sórdidos, como los que montaron el espectáculo del Golpe del 11 de abril de 2002 en Caracas, desde los francotiradores hasta los periodistas que sirvieron de altavoz a la emboscada diabólica que montaron ese día en Llaguno. Luego lo hicieron en Libia para justificar la intervención de los Estados Unidos con un monigote llamado OTAN. Como están haciendo ahora mismo en Siria, en donde no sabemos qué nos están mostrando en pantalla, porque las agencias advierten que no pueden certificar la veracidad de los «vídeos aficionados» que están transmitiendo. Si montaron en Catar (o Qatar) la Plaza Verde de Trípoli, la capital de Libia, ¿por qué no suponer que la Siria que nos muestran no sea también una escenografía catarí montada por ambientadores de Hollywood? La primera vez que me mientes es tu culpa; la segunda es mi culpa.

Han desatado desde Ucrania hasta Venezuela los llamados «golpes suaves», oxímoron o contradicción similar al «bombardeo humanitario» inaugurado en Libia. Si el genocida Barack Obama se gana el Nobel de la Paz, ¿por qué no puede haber bombardeos humanitarios?

Es el sueño de más de un literato: invadir la realidad. Lo logró Cervantes con el Quijote, en donde hay constantemente un laberinto de espejos en que se hace no solo la novela en la novela, sino la novela que critica como real una versión apócrifa, la de Alonso Fernández de Avellaneda, seudónimo de un aprovechador hasta hoy desconocido que se lucró con la tardanza de Cervantes en publicar la Segunda Parte para presentar una Segunda Parte apócrifa. En el capítulo LIX de la Segunda Parte Don Quijote lee este apócrifo y decide no ir a Zaragoza, a donde planificaba acudir, solo para desmentir el viaje que aparece en la versión apócrifa. Una ficción que dice ser real declara irreal una ficción de la ficción.

La locura, pero no más locura que irrumpir con un tiroteo real en un cine que proyecta un tiroteo ficticio, hasta el punto de que quienes estaban presentes, mejor facultados que nosotros para distinguir lo real de lo ficticio, pasaron varios segundos sin saber qué era lo real y qué lo ficticio. Mucho menos nosotros los que no estuvimos allí. Cervantes hizo esto tres siglos antes de Seis personajes en busca de autor de Luigi Pirandello; de la novela Niebla, en que su autor Miguel de Unamuno tiene un altercado con su personaje principal Augusto Pérez. Y así muchos otros escritores de obras que hablan de sí mismas y de sus autores. Ver capítulo LIX, Segunda Parte, en http://j.mp/NFcW7R. Ver Literatura y periodismo. Buenas noticias para la gente inteligente http://j.mp/QpZ44S.

Lo soñó Jorge Luis Borges en más de un relato, particularmente Tlön, Uqbar y Orbis Tertius, que recomiendo leer en http://j.mp/O63uvl para mayor y mejor inteligencia de este artículo.

Lo está logrando el cine. La película Taxi Driver, por ejemplo. John F. Hinckley, Jr., un demente de una familia burguesa de Texas, acosaba por correo en plena realidad a una de las actrices el filme, Jodie Foster, diciéndole que mataría al presidente Ronald Reagan si no accedía a sus requiebros y, en efecto, atentó contra Reagan y por poco no lo mata, todo imitando al asesino ficticio de la película. De nuevo la realidad imitando el arte. Hinckley vio Taxi Driver no menos de 50 veces y oía obsesivamente la banda sonora. Su saturación fue tal que, como Don Quijote, terminó creyendo ser el taxista de la película, Travis Bickle, el típico automarginado, separado del mundo, pero atento a él, excombatiente de la Guerra del Vietnam, violento, tímido, de escasa inteligencia, conspirador solitario que quiere asesinar a un candidato presidencial, con delirios de grandeza quijotescos, que termina haciendo el bien involuntariamente y queda para la sociedad como un héroe, ironía genial de la película de Martin Scorsese, de 1976. Por cierto, Paul Schrader, el guionista, vivió un episodio de su vida como un solitario automarginado, etc., que luego inspiró el personaje de Bickle, el taxista de la película.

Las cosas no terminan ahí, Bickle se enamora de la asistente del candidato, Betsy, quien no le corresponde. Asimismo Hinckley, ¿en la realidad?, se inventa a una tal Lynn Collins, chica rica y bella, y convence a su madre de la realidad de este personaje, con viajes, rupturas, reencuentros, etc. La madre, JoAn, llega a creer la patraña de su hijo, hasta el punto de que confiesa que sintió un vacío cuando el FBI le informó que Lynn Collins no existía. JoAn contaba que su hijo no tuvo ninguna otra relación amorosa que Lynn, o sea, Dulcinea del Toboso. Míralo en http://j.mp/SNeA9r, in English, sorry.

A finales de los años 70 Eliseo Verón analizó un fenómeno desconcertante. En una telenovela los protagonistas se casaban, pero el actor y la actriz que los personificaban también se casaban. La emisora venezolana Venevisión decidió entonces que fuese una sola ceremonia, de modo que nunca sabremos quién se casó. Y poco importa, que es lo más revelador de todo esto y hacia donde va nuestra sociedad contemporánea.

¿No fueron reales las famosas «armas de destrucción masiva» si causaron una guerra bien real? Tal como Gustavo Martin sostiene que Dios es una realidad en la medida en que causa efectos bien verdaderos en la sociedad que Lo profesa. Si existe o no es irrelevante ante esta contundencia paradójica. Navaja de Ockham ligeramente agnóstica.

Y así podríamos seguir multiplicando los ejemplos, como Disney, que ha invadido la realidad con toda clase de ambientaciones y muñecos. Pero ¿debemos sorprendernos? ¿No ha inventado una ficción la dirigencia opositora venezolana, hasta el punto de que su gente no quiere creer otra cosa y a partir de esa ficción montaron un Golpe, un Paro, el reality show de la toma militar de la Plaza Altamira durante tres meses y medio y unas Guarimbas, focos de violencia urbana, bien reales? Recuérdese que el Paro no ha sido suspendido sino «flexibilizado»… No hay paro, pero está allí «flexibilizado» para retomarlo en cualquier momento. Ver «Don Quijote en paro» http://j.mp/NMAFo5.

Una vez más la ficción irrumpiendo en la realidad y la vida imitando el arte. O las malas artes.

sábado, 28 de julio de 2012

Ejército Sirio Libre: ¿Revolucionarios o Contras?

por Thierry Meyssan
Desde hace 18 meses, Siria se ha visto inmersa en una serie de desórdenes que han ido en aumento hasta convertirse en un conflicto que ya ha causado la muerte de unas 20 000 personas. Si bien existe un consenso sobre estos hechos, también es cierto que existen importantes divergencias en las narraciones e interpretaciones de esos hechos.

Según los Estados occidentales y sus medios de prensa, los sirios aspiran a vivir en democracias de mercado al estilo occidental. Así que, siguiendo los escenarios de Túnez, Egipto y Libia correspondientes a la «primavera árabe», los sirios se habrían levantado para derrocar al dictador Bachar al-Assad, quien a su vez no tardó en reprimir las manifestaciones de forma sangrienta. Los occidentales quisieran poner fin a la masacre, pero los rusos y los chinos se oponen a ello, ya sea por interés o por desprecio a la vida humana.

Mientras tanto, los Estados que no aceptan la dominación estadounidense y sus medios de prensa estiman, por el contrario, que Estados Unidos ha desatado contra Siria una acción ya preparada desde hace mucho tiempo. También estiman que, procediendo al principio a través de sus aliados regionales y, ya más tarde, de forma directa, Estados Unidos ha infiltrado en Siria bandas armadas que han desestabilizado el país, siguiendo el modelo de los Contras ya utilizados anteriormente en Nicaragua. Pero estos elementos han logrado muy poco apoyo en el plano interno y se han visto derrotados mientras Rusia y China impiden que la OTAN liquide al ejército sirio, lo cual invertiría la ecuación regional.

¿Quién dice la verdad? ¿Quién se equivoca?

En Siria, los grupos armados no defienden la democracia sino que luchan contra ella

En primer lugar, la interpretación de los acontecimientos registrados en Siria como un episodio de la «primavera árabe» es una ilusión en la medida en que la llamada «primavera» está lejos de ser una realidad. No es más que un eslogan publicitario tendiente a dar una imagen positiva a toda una serie de hechos heteróclitos. Si bien es cierto que en Túnez, Yemen y Bahréin sí se produjeron revueltas populares, tal cosa no sucedió ni en Egipto ni en Libia. En Egipto, las manifestaciones en las calles se limitaron a la capital y a la participación de un sector de la burguesía. El pueblo egipcio nunca se sintió, absolutamente en ningún momento, implicado en el espectáculo televisivo de la plaza Tahrir [1]. En Libia tampoco se produjo una revuelta política sino un movimiento separatista surgido en la región de Cirenaica en contra del poder de Trípoli y que sirvió de pretexto a la intervención militar de la OTAN, intervención militar que costó la vida a unas 160 000 personas.

La estación libanesa NourTV se anotó un resonante éxito con la transmisión de una serie de programas de Hassan Hamade y Georges Rahme titulada «La primavera árabe, de Lawrence de Arabia a Bernard-Henri Levy». Los autores de la serie desarrollan la idea de que la «primavera árabe» es un remake de la «revuelta árabe» de 1916-1918, orquestada por los británicos en contra de los otomanos. Esta vez, los occidentales han manipulado las situaciones para derrocar a una generación de líderes e imponer a la Hermandad Musulmana. De hecho, la «primavera árabe» cae en la categoría de publicidad engañosa. En estos momentos, Marruecos, Túnez, Libia, Egipto y Gaza están siendo gobernados por una hermandad que, por un lado, impone un orden moral mientras que, por el otro, apoya el sionismo y el capitalismo seudoliberal, o sea los intereses de Israel y de los anglosajones. Desaparece así la ilusión. Varios autores, como el sirio Said Hilal Alcharifi hablan ahora, en tono de burla, de la «primavera otánica».

En segundo lugar, los dirigentes del Consejo Nacional Sirio (CNS) y los comandantes del Ejército Sirio Libre (ASL) no son precisamente demócratas en el sentido de que estén dispuestos a favorecer «un gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo», según la fórmula de Abraham Lincoln, recogida en la Constitución francesa. Por ejemplo, el primer presidente del CNS fue Burhan Galioun, profesor en una universidad francesa. Ghalioum no era para nada «un opositor sirio perseguido por el regimen» ya que entraba y salía libremente de Siria. Tampoco era, como ahora pretende serlo, un «intelectual laico» ya que era el consejero político del argelino Abbassi Madani, presidente del Frente Islámico de Salvación (FIS), actualmente refugiado en Qatar. Su sucesor, Abdel Basset Syda [2], sólo hizo su aparición en el mundo de la política en estos últimos meses y rápidamente resultó ser un simple ejecutor de los deseos estadounidenses. Desde el momento mismo de su elección a la cabeza del CNS, el señor Syda se comprometió no a defender la voluntad de su pueblo sino a aplicar la «hoja de ruta» que Washington redactó para Siria, titulada The Day after. Los combatientes del Ejército Sirio Libre también están lejos de ser militantes de la democracia. Reconocen la autoridad espiritual del jeque Adnan al-Arour, predicador takfirista que llama a derrocar y matar a Bachar al-Assad, no por motivos políticos sino únicamente porque el presidente sirio es alauita, lo cual lo convierte en un hereje a los ojos del jeque. Todos los oficiales del ESL que han podido ser identificados son sunnitas y todas las brigadas del ESL llevan nombres de figuras históricas sunnitas. Los «tribunales revolucionarios» del ESL condenan a muerte a sus opositores políticos (no sólo a los partidarios de Bachar al-Assad) y a los infieles, que son degollados en público. El programa del ESL consiste en acabar con el régimen laico instaurado por el Baas, el PSNS y los comunistas y prevé la instauración de un régimen confesional estrictamente sunnita.

El conflicto sirio fue planeado por los occidentales

Es de público conocimiento el deseo occidental de acabar con Siria, y ese elemento es más que suficiente para explicar los actuales acontecimientos. Recordemos algunos hechos que no dejan lugar a dudas sobre la premeditación que caracteriza los acontecimientos [3].

La decisión de imponer la guerra a Siria fue adoptada en una reunión en Camp David, por el presidente George W. Bush, el 15 de diciembre de 2001, justo después de los espectaculares atentados de Nueva York y de Washington. En aquel momento, lo previsto era intervenir simultáneamente en Siria y en Libia para demostrar que Estados Unidos podía intervenir en dos teatros de operaciones al mismo tiempo. El testimonio del general Wesley Clark, ex comandante supremo de la OTAN, demuestra la existencia de esa decisión, que encontró la oposición del propio Clark.

En 2003, en el momento de la caída de Bagdad, el Congreso estadounidense adoptó dos leyes que instruían al presidente de Estados Unidos para que preparara una guerra contra Libia y otra contra Siria (la Syria Accountability Act).

En 2004, Washington acusó a Siria de esconder en su territorio las armas de destrucción masiva que no lograba encontrar en Irak. Aquella acusación naufragó cuando se admitió que nunca existieron las famosas armas de destrucción masiva y que sólo fueron un pretexto para invadir Irak.

En 2005, después del asesinato de Rafik Hariri, Washington trató de entrar en guerra contra Siria, pero no pudo hacerlo porque el país árabe retiró su ejército del Líbano. Estados Unidos montó entonces una serie de testimonios falsos para acusar al presidente al-Assad de haber ordenado el atentado y creó un tribunal internacional de excepción para juzgarlo. A la larga, Estados Unidos se vio obligado a retirar sus acusaciones falsas al ser reveladas sus propias manipulaciones.

En 2006, Estados Unidos comenzó a preparar la «revolución siria» mediante la creación del Syria Democracy Program. Se trataba de crear y financiar grupos prooccidentales de oposición, como el Movimiento por la Justicia y el Desarrollo. Al financiamiento oficial del Departamento de Estado se agregó un financiamiento secreto de la CIA, a través de una asociación californiana llamada Democracy Council.

También en 2006, Estados Unidos puso en manos de Israel el desencadenamiento de una guerra contra el Líbano, con la esperanza de implicar a Siria para poder intervenir. Pero la rápida victoria del Hezbollah hizo fracasar aquel plan.

En 2007, Israel atacó a Siria al bombardear una instalación militar en la llamada Operación Orchard. Una vez más Siria mantuvo su sangre fría y no se dejó arrastrar a la guerra. Posteriores verificaciones del Organismo Internacional de Energía Atómica demostraron que el blanco del ataque no era una instalación nuclear, desmintiendo así las afirmaciones de los israelíes.

En 2008, en la reunión que la OTAN organiza bajo la denominación de Grupo de Bilderberg, la directora del Arab Reform Initiative, Bassma Kodmani, y el director de la Stiftung Wissenschaft und Politik, Volker Perthes, expusieron brevemente ante la crema y nata de Estados Unidos y Europa las ventajas económicas, políticas y militares de una posible intervención de la OTAN en Siria.

En 2009, la CIA creó varios instrumentos de propaganda dirigidos hacia Siria, como los canales BaradaTV, con sede en Londres, y OrientTV, en Dubai.

Agreguemos a esos elementos históricos la realización en El Cairo, durante la segunda semana de febrero de 2011, de una reunión a la que asistieron John McCain, Joe Lieberman y Bernard-Henri Lévy, personalidades libias como Mahmud Jibril –el entonces segundo personaje en importancia de la Yamahiria– y personalidades sirias como Malik al-Abdeh y Ammar Qurabi. Aquella reunión dio la señal para las operaciones secretas que comenzaron simultáneamente en Libia y Siria (el 15 de febrero en Bengazi y el 17 en Damasco).

En enero de 2012, los departamentos estadounidenses de Estado y de Defensa crearon el grupo de trabajo The Day After. Supporting a democratic transition in Syria, que redactó simultáneamente una nueva constitución para Siria y un programa de gobierno [4].

En mayo de 2012, la OTAN y el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) crearon el Working Group on Economic Recovery and Development of the Friends of the Syrian People, bajo la copresidencia de Alemania y de los Emiratos Árabes Unidos. En el marco de ese grupo, el economista sirio-británico Ossam el-Kadi elaboró una repartición de las riquezas sirias entre los países miembros de la coalición, repartición que se aplicaría a partir del «día siguiente», o sea después del derrocamiento del régimen sirio por parte de la OTAN y del CCG [5].
¿Revolucionarios o contrarrevolucionarios?

Los grupos armados no surgieron de las manifestaciones pacificas de febrero de 2011. Aquellas manifestaciones denunciaban, efectivamente, la corrupción y reclamaban más libertades, mientras que los grupos armados –como acabamos de ver– provienen del islamismo.

Una terrible crisis económica afectó las regiones rurales durante los últimos años, debido a las malas cosechas, erróneamente interpretadas como desgracias pasajeras, cuando en realidad eran consecuencia de cambios climáticos duraderos. A lo anterior se agregaron errores cometidos en la aplicación de reformas económicas que desorganizaron el sector primario. Ello provocó un importante éxodo rural que el gobierno ha sabido enfrentar y una deriva sectaria de campesinos que el gobierno no tuvo en cuenta. En numerosas regiones, el hábitat rural no estaba concentrado en aldeas sino disperso en forma de granjas aisladas. Nadie se dio cuenta de la verdadera envergadura de ese fenómeno, hasta que se reagruparon sus adeptos.

En definitiva, en el seno de la sociedad siria, que representa el paradigma de la tolerancia religiosa, se desarrolló una corriente takfirista. Esa corriente sirvió de base a los grupos armados, que a su vez han sido abundantemente financiados por las monarquías wahabitas (Arabia Saudita, Qatar, Sharjah) [6]. Ese dinero proveniente del exterior atrajo nuevos combatientes, entre los que se hayan parientes de víctimas de la represión masiva del sangriento y fracasado golpe de Estado de la Hermandad Musulmana, en 1982. El móvil de esas personas es a menudo más personal que ideológico. Se trata sobre todo de una búsqueda de venganza. Atraídos por el dinero fácil, numerosos delincuentes e individuos que ya tenían problemas con la justicia se unieron a esos elementos: cada «revolucionario» recibe una suma que representa 7 veces el salario medio sirio. Y finalmente, también comenzaron a llegar profesionales que ya han combatido en Afganistán, Bosnia, Chechenia o Irak. En primera fila de estos se encuentran los hombres de al-Qaeda en Libia, lidereados por el propio Abdelhakim Belhaj [7]. Los medios de prensa los presentan como yihadistas, lo cual es totalmente inapropiado ya que en el Islam no se concibe la guerra santa contra correligionarios. Se trata, ante todo, de mercenarios.

La prensa occidental y la prensa de los países del Golfo insisten en la presencia de desertores entre los miembros del ESL, lo cual no deja de ser cierto. Lo que sí es falso es que hayan desertado luego de haberse negado a reprimir manifestaciones políticas. El perfil de los mencionados desertores corresponde casi siempre a los casos ya descritos anteriormente. En todo caso, en un ejército de 300 000 hombres siempre será posible encontrar fanáticos religiosos y delincuentes.

Los grupos armados utilizan una bandera que sustituye la franja roja de la actual bandera siria por una franja verde y que presenta tres estrellas, en vez de dos. La prensa occidental califica esa bandera de la franja verde y las tres estrellas como «la bandera de la independencia», ya que estuvo en vigor al proclamarse la independencia de Siria, en 1946. Esa es, en realidad, la bandera del mandato francés que se mantuvo en vigor durante la época de la independencia formal del país (de 1932 a 1958). Las tres estrellas representan los tres distritos confesionales de la época del colonialismo (alauita, druso y cristiano). Así que esa bandera no es ciertamente un símbolo revolucionario. En realidad es todo lo contrario, ya que equivale a proclamar el deseo de prolongar el proyecto colonial, el proyecto del Acuerdo Sykes-Picot de 1916 y del rediseño del «Medio Oriente ampliado».

Durante los 18 meses de acciones armadas, estos grupos armados se han estructurado y, más o menos, han ido coordinándose. La gran mayoría se encuentra actualmente bajo las órdenes de Turquía, con la etiqueta del Ejército Sirio Libre. Pero la realidad es que se han convertido en milicias de la OTAN, ya que el cuartel general del ESL se encuentra incluso en la base aérea de la OTAN de Incirlik, en Turquía. Los islamistas más duros han formado sus propias organizaciones o se han unido a al-Qaeda. Se hallan bajo control de Qatar o de la rama sudairi de la familia real saudita [8]. De hecho, dependen de la CIA.

Esta conformación progresiva, que comienza entre campesinos pobres para terminar con un flujo de mercenarios, es idéntica a la que tuvo que enfrentar Nicaragua cuando la CIA organizó a los Contras para derrocar a los sandinistas, o a lo que enfrentó Cuba cuando la CIA organizó el desembarco de Bahía de Cochinos para derrocar a los castristas. Y es ese precisamente el modelo que hoy siguen los grupos armados sirios: en mayo de 2012, los contrarrevolucionarios cubanos organizaron en Miami una serie de seminarios para entrenar a sus homólogos sirios en la realización de acciones de guerrilla urbana [9].

La CIA aplica los mismos métodos en todas partes. Fue por eso que los Contras sirios concentraron su accionar militar en la creación de bases fijas (aunque ninguna de ellas logró sobrevivir, ni siquiera el emirato islámico de Baba Amro), en la realización de sabotajes contra la economía (destrucción de la infraestructura e incendios intencionales en las grandes fábricas) y, finalmente, en el terrorismo (descarrilamiento de trenes de pasajeros, atentados con autos-bomba en lugares céntricos y asesinatos contra líderes religiosos, políticos y militares).

Como consecuencia de esas acciones, el sector de la población siria que, al principio de estos acontecimientos, podía albergar alguna simpatía hacia los grupos armados creyendo que estos representaban una alternativa al régimen actual, poco a poco ha ido alejándose de ellos.

De manera para nada sorprendente, la batalla de Damasco consistió en hacer converger hacia la capital los 7 000 combatientes que se hallaban dispersos en el país y ejércitos de mercenarios que estaban a la espera en los países limítrofes. Decenas de miles de Contras trataron de penetrar en Siria desplazándose simultáneamente en numerosas columnas de camionetas (pick-up) y prefiriendo atravesar el desierto en vez de circular por las autopistas. Los bombardeos aéreos frenaron a una parte de esos invasores, que se vieron obligados a regresar por donde mismo vinieron. Otros, luego de apoderarse de varios puestos fronterizos, lograron llegar hasta la capital, pero no encontraron allí el apoyo popular que esperaban. Por el contrario, la propia población guió a los soldados del ejército nacional en la tarea de identificarlos y sacarlos de sus posiciones. Al final, los Contras tuvieron que batirse en retirada y anunciaron que, a falta de tomar Damasco, tomarían Alepo. Eso demuestra que los participantes en las revueltas no son los habitantes de Damasco ni los de Alepo sino combatientes provenientes del exterior.

Infiltración de Contras a través del desierto, cerca de Dara.

En contraste con la impopularidad de los grupos armados, hay que señalar la popularidad del ejército nacional sirio y de las milicias de autodefensa. El Ejército Árabe Sirio es un ejército de reclutas, o sea un ejército popular. Resulta impensable que ese ejército pueda ser utilizado como instrumento de represión política. Desde hace poco, el gobierno autorizó la formación de milicias por barrios, y distribuyó armas a los ciudadanos que se comprometieron a dedicar 2 horas de su tiempo a la defensa de su barrio, bajo las órdenes de miembros del ejército.

Pasando gato por liebre

En su época, al presidente estadounidense Ronald Reagan le costó mucho trabajo presentar a sus Contras como «revolucionarios». Creó para ello una estructura de propaganda, el Buró de Diplomacia Pública, cuya dirección puso en manos de Otto Reich [10]. Este último sobornó a periodistas en la mayoría de los grandes medios de la prensa estadounidense y de Europa occidental para que intoxicaran al público. Entre otras cosas, echó a rodar el rumor de los que sandinistas disponían de armas químicas y que existía el riesgo de que las utilizaran contra su propio pueblo. Hoy en día, la propaganda se dirige desde la Casa Blanca, y lo hace el consejero adjunto para la seguridad nacional a cargo de las comunicaciones estratégicas, Ben Rhodes, quien está aplicando los mismos viejos métodos y nuevamente ha recurrido, contra al Assad, al rumor de las armas químicas.

En colaboración con el MI6 británico, Rhodes ha logrado imponer una estructura fantasma como principal fuente de información de las agencias de prensa occidentales: el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH). Los medios no han cuestionado nunca la credibilidad de esta firma, a pesar de que sus afirmaciones han sido desmentidas por los observadores de la Liga Árabe y por los observadores de la ONU. Esa estructura fantasma, sin locales, personal ni conocimientos, se ha convertido incluso en LA fuente de información de las cancillerías europeas desde que la Casa Blanca convenció a estas últimas de retirar de Siria a su personal diplomático.

En espera del contacto para una transmisión en vivo, el corresponsal de Al-Jazeera Khaled Abu Saleh se comunica telefónicamente con su redacción, sostiene que Baba Amro está siendo bombardeada y organiza una serie de efectos sonoros para demostrarlo. El señor Abu Saleh participó en la 3ª Conferencia de los Amigos de Siria como invitado de honor del presidente francés Francois Hollande.

Ben Rhodes organizó también una serie de espectáculos para periodistas en busca de emociones fuertes. Para ello se crearon dos turoperadores, uno en el gabinete del primer ministro turco Edogan y el segundo en el gabinete del ex primer ministro libanes Fouad Siniora. Se invitó a los periodistas a entrar ilegalmente en Siria con la ayuda de guías contratados al efecto. Durante meses se estuvo ofreciendo la posibilidad de viajar, desde la frontera turca, para visitar una aldea en la montaña, donde era posible hacer sesiones fotográficas con los «revolucionarios» y «compartir la vida diaria de los combatientes». Posteriormente, a los más deportivos se les proponía un viaje desde la frontera libanesa para ir a visitar el emirato islámico de Baba Amro.

Lo más extraño es que numerosos periodistas descubrieron falsificaciones enormes, sin que ello los llevara a sacar conclusión alguna. Por ejemplo, un célebre reportero fotográfico filmó a los «revolucionarios» de Baba Amro quemando neumáticos para producir un humo negro que daría la impresión de que el barrio estaba siendo bombardeado. Ese reportero transmitió las imágenes a traves de Channel4 [11], pero siguió afirmando que había sido testigo del bombardeo contra Baba Amro que reportaba el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos.

Por su parte, el New York Times reveló que fotos e imágenes de video transmitidas por el servicio de prensa del Ejército Sirio Libre en las que aparecen sus valerosos combatientes fueron montadas como una obra de teatro [12]. Las armas que aparecen en esas imágenes son en realidad juguetes que reproducen armas reales. A pesar de ello, el New york Times no pone en duda la existencia de un ejército de desertores que contaría con unos 100 000 hombres.

Lectura de una declaración del Ejército Sirio Libre. Los valerosos «desertores» son actores que portan armas de juguete.

Siguiendo un esquema clásico, los periodistas prefieren mentir antes que reconocer que han sido manipulados. Después de ser engañados una vez, siguen participando, ya conscientemente, en el desarrollo de la mentira a pesar de haberla descubierto. Queda por saber si ustedes, lectores de este artículo, también prefieren mirar para otro lado o apoyar al pueblo sirio frente a la agresión de los Contras.

Thierry Meyssan

Fuente

El-Akhbar (Algérie)

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[1] Contrariamente a lo que se ha afirmado, la plaza Tahrir no es la más grande del Cairo. Fue escogida únicamente por razones de marketing, ya que la palabra árabe Tahrir se traduce a los idiomas europeos como Libertad. Es evidente que no fueron los egipcios quienes escogieron ese símbolo ya que la lengua árabe tiene diferentes términos para designar la Libertad. El término árabe Tahrir hace referencia a la libertad concedida, no a la libertad conquistada.

[2] Al transcribir el nombre del señor Syda, la prensa occidental agrega una «a» para evitar la confusión con la enfermedad del mismo nombre. NdlR.

[3] «Premeditación» es un término de uso común en derecho criminal. En política, el término más adecuado sería «complot», pero el autor se ha abstenido de utilizarlo debido a la reacción histérica que suscita esa palabra entre quienes creen que la política occidental es transparente y democrática. NdlR.

[4] «Washington a rédigé une nouvelle constitution pour la Syrie», Réseau Voltaire, 21 de julio de 2012.

[5] «Les « Amis de la Syrie » se partagent l’économie syrienne avant de l’avoir conquise», por German Foreign Policy, traducción de Horizons et débats, Réseau Voltaire, 14 de junio de 2012.

[6] Sharjah es uno de los siete emiratos que componen los Emiratos Árabes Unidos

[7] «L’Armée syrienne libre est commandée par le gouverneur militaire de Tripoli», por Thierry Meyssan, Réseau Voltaire, 18 de diciembre de 2011.

[8] Para más detalles, ver «La Contre-révolution au Proche-Orient», por Thierry Meyssan, Komsomolskaya Pravda/Réseau Voltaire, 11 de mayo de 2011.

[9] «L’opposition syrienne prend ses quartiers d’été à Miami», por Agencia Cubana de Noticias, Jean Guy Allard, Réseau Voltaire, 25 de mayo de 2012.

[10] «Otto Reich et la contre-révolution», por Arthur Lepic, Paul Labarique, Réseau Voltaire, 14 de mayo de 2004.

[11] «Syria’s video journalists battle to telle the ’truth’», Channel4, 27 de marzo de 2011.

[12] “Syrian Liberators, Bearing Toy Guns”, por C. J. Chivers, The New York Times, 14 de junio.


"Karl Marx: "Al capital le horroriza la ausencia de beneficio. Cuando siente un beneficio razonable, se enorgullece. Al 20%, se entusiasma. Al 50% es temerario. Al 100% arrasa todas las leyes humanas y al 300%, no se detiene ante ningún crimen." .

LA VIGENCIA SANGIENTA DEL HIMNO NORTEAMERICANO / ¡¡¡Aun su terrorifico sonido espanta al mundo!!!

Ultraderecha Los Prisioneros

el tigre nunca pierde sus manchas....

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"Recuerden que el eslabón más alto que puede alcanzar la especie humana es ser revolucionario."